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miércoles, mayo 20, 2009

Tres libertades

Por Olegario González de Cardedal (ABC, 16/05/09):

Cada siglo y cultura tienen sus palabras y cada palabra encuentra su despliegue dentro de una cultura o de un siglo. El siglo XVI y XVII tendrán la palabra experiencia, el siglo XVIII razón y naturaleza, hasta aplicar el adjetivo natural a toda una constelación de realidades: orden natural, ley natural, derecho natural… El siglo XIX gira en torno a las palabras historia y libertad en la perspectiva social y política frente a las monarquías soberanas, las actitudes dogmáticas o las oligarquías nacientes. El siglo XX ha radicalizado las búsquedas anteriores en torno a las mismas palabras pero lanzadas hacia la utopía de un futuro nuevo y de una sociedad construida sin referencia a la historia y a la naturaleza previa.

Logradas estas conquistas, tras las cuales ya no hay posible retorno, ¿cuál es la situación real de la libertad personal del hombre hoy? No hablamos de la libertad natural, que es la prerrogativa de los hombres a diferencia de los animales; y sin la cual la existencia no tendría ni dignidad real ni responsabilidad moral. Tampoco hablamos de las libertades civiles tal como están reconocidas en el ordenamiento jurídico de muchos países, aunque no en todos; pero cuando se ha conquistado una idea o un derecho para unos hombres esa idea y derecho quedan conquistados para todos y sólo es cuestión de tiempo el implantarlos jurídicamente con todas sus exigencias. Nos referimos a ese otro orden humano que se juega precisamente entre la libertad natural como presupuesto de toda acción del hombre y las libertades civiles como marco de realización y defensa.

Ser libre es el anhelo de todo hombre, pero ¿cómo llegar a serlo? Tres son los caminos y las formas de libertad. Una primera es la libertad de. Hay que pisar en la tierra para poder avanzar, pero a la vez para despegarnos de ella, tendiendo hacia lo que no es tierra, límite, fuerza ciega, violencia natural. Nadie ha mostrado este esencial despegue como Miguel Ángel en sus esbozos de esclavos, niños y héroes emergiendo de la materia marmórea en la cual están insertos pero de la cual tienen que ser arrancados y liberados. Lo humano no es lo inmediato y directo sino lo esforzado y distanciado; no la naturaleza sino la cultura. El hombre tiene que ser liberado de esos pesos reales, previo reconocimiento de ellos como fundamento de nuestra posibilidad. El reconocimiento y consentimiento son lo contrario del resentimiento; por ello, estoy afirmando que la conciencia y aceptación de nuestro origen son la condición de posibilidad para crecer sanos y llegar a la libertad verdadera.

La liberación o emancipación tiene lugar respecto de tres órdenes: la naturaleza; los poderes políticos y constricciones sociales; el propio mundo psicológico de complejos y temores, de légamos y viscosidades. Desde esas circunscripciones, que son previas a la específica humanidad, tiene el individuo que saltar para hacer de su propia existencia un proyecto. Aquí hay que situar todos los movimientos de emancipación de los pueblos, grupos e individuos para adquirir el estatuto y estatura que les son connaturales por su historia, cultura y decisión. Hay límites de naturaleza que tienen que ser reconocidos y admitidos: luchar contra ellos equivale al suicidio. Pero todos los que siendo de origen natural o social son superables, esos tienen que ser deconstruídos por la educación, el derecho y la política.

Una segunda forma constituyente del hombre es la libertad con. Los hombres no somos islas sino trozos de tierra pertenecientes al continente de lo humano. No somos árboles erguidos en la soledad de un monte sino parte de un bosque que trenza sus raíces y ramas, ofreciendo ventalle y sombra. La existencia humana es naturaleza pero sobre todo es comunidad e historia, somos herencia y destino: llegamos a ser palabra, signo, lenguaje e idea en la medida en que el rostro, la sonrisa, la palabra y la esperanza del prójimo nos despiertan a la conciencia y a la libertad. Los otros constituyen al nos-otros, porque no somos la mera agregación exterior con los demás sino que nos constituimos los unos a los otros.

La libertad sólo es humana en la medida en que se vive en referencia a los demás. La autonomía es para el servicio, no para la independencia insolidaria. Kant y Rahner son necesarios e irrenunciables, pero son insuficientes si no dejan patente la abertura para integrar en la comprensión del hombre lo que Buber, Mounier, Levinas y Balthasar nos han descubierto e inscrito definitivamente en nuestra conciencia. Con esto no olvidamos todo lo afirmado en el párrafo anterior sobre las necesarias liberaciones y lo que sobre ellas dijeron en el siglo XIX Marx, Nietzsche y Freud. Pero no nos paramos ahí. San Pablo -¡que evidentemente no había leído los «Cuatro ensayos sobre la libertad» de I. Berlín!- formuló con incisiva claridad la necesaria liberación propia a la vez que la esencial solidaridad y responsabilidad para con el prójimo. En su carta a los Gálatas expresa con igual radicalidad el haber sido liberados de la ley judía y el deber de servir a los demás: «Para ser libres os libertó Cristo. Manteneos pues firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud… Hermanos, habéis sido llamados a la libertad; pero no toméis pretexto de esa libertad para servir a la carne, sino servíos por amor los unos a los otros» (5,1.13).

La tercera condición para una existencia en dignidad es la libertad para. Hasta ahora hemos enfocado al hombre en lo que le precede (naturaleza, sociedad, inconsciente propio o colectivo), a la vez que en el medio humano al que está destinado y respecto del cual debe sentirse siempre heredero, solidario y responsable, ya que se es hombre con los demás y para los demás. Pero una vez hecho esto cada uno nos encontramos en soledad ante nosotros mismos, ante el prójimo y ante Dios. En este despegue de la naturaleza y sociedad previas los hombres quedamos enfrentados con el irrenunciable desafío de vivir como personas únicas, en un lugar único, con la exigencia de hacer un quehacer y de la obra bien hecha. Ninguna sociedad, política, iglesia, cierran del todo el camino para el despliegue de la libertad de un hombre. Cuanto más le acosan desde fuera más le provocan a su afirmación desde dentro. El hombre es extraterritorial respecto de todos los poderes y límites de este mundo; puede ser negado, pero nunca anegado del todo. Ante sí mismo se sabe un absoluto y ante Dios se sabe llamado con su propio nombre y enviado a una misión personalísima. Aquí es donde cristaliza definitivamente la libertad. El ciudadano, el político, el creyente y el poeta se saben puestos ante una misión de la que nadie los puede liberar y de cuyo cumplimiento dependen su grandeza o miseria moral.

Estas tres libertades son inconmensurables entre sí: cada una de ellas tiene sus contenidos y requieren un método propio para ser alcanzadas pero no pueden vivir separadas. Cada hombre y cada generación se sentirán llamados a conquistar en primer lugar una u otra: la libertad de, como independencia, liberación, emancipación; la libertad con, como herencia, comunidad solidaridad; la libertad para, como personalización, destino único, misión histórica.

Los distintos tipos de liberaciones deben ser comprendidas y juzgadas a esta luz. Los adalides de cada una de ellas nos desbrozan e iluminan un territorio de lo humano; pero las tres son igualmente necesarias, viven referidas entre sí y deben interaccionarse.

La verdadera cultura y la virtud cívica abarcan al hombre como individuo en su contexto particular, como ciudadano responsable en la sociedad y como persona con un destino único. Sólo en esta suma de ideales colectivos y de virtudes personales, de acciones sociales y de instituciones escolares, se logra una educación a la altura del tiempo, solidaria con la comunidad y al servicio del valor sagrado de cada persona.

Fuente: Bitácora Almendrón. Tribuna Libre © Miguel Moliné Escalona

jueves, julio 26, 2007

Isegoría

Por Antonio Elorza, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 20/07/07):

El debate protagonizado por John F. Kennedy y Richard Nixon en las elecciones presidenciales norteamericanas de 1959 suele ser citado como ejemplo de la primera vez en que la televisión interviene de modo decisivo a la hora de determinar un resultado político. Lo cierto es que sólo unos meses antes, el 16 de julio, ese genio de la comunicación que es Fidel Castro había dado ya el aldabonazo de convertir la televisión en palanca de poder, nada menos que ejecutando un golpe de Estado desde la pantalla, con el efecto inmediato de provocar la deposición del presidente Urrutia. La alocución televisada de Fidel constituyó el núcleo de una maniobra iniciada en la mañana del mismo día jugando con otro medio, la prensa, al anunciar desde la primera plana de Revolución su dimisión como primer ministro -no como jefe de las Fuerzas Armadas, por si acaso-, para desencadenar la movilización de masas en torno al palacio presidencial, cuyos fundamentos serán proporcionados por el líder guerrillero en su intervención televisada, sin que por supuesto Urrutia tenga oportunidad de acceder al medio. Sólo le quedará huir y buscar refugio en la Embajada de Venezuela, mientras Fidel ponía en marcha su interminable monopolio de poder. Fue la muestra de que una eficaz manipulación de los nuevos medios, al conjugar el manejo de las masas por el líder con una implacable censura ejercida sobre el discurso del oponente, podía crear la ficción de una nueva forma democrática, la democracia de la plaza pública y de su difusión por la imagen, una falsa democracia que en la práctica arrancará de cuajo las raíces de la libertad política.

La entrada en escena de la televisión, a mediados del pasado siglo, es también un ejemplo del peso ejercido por los cambios tecnológicos sobre el ejercicio y los límites de esa libertad. Los conceptos de fondo permanecen inmutables desde la polis griega. Las dos condiciones para la existencia de la democracia son, en primer término, la isonomía, la capacidad de los ciudadanos para intervenir activamente en el proceso de toma de decisiones, y en segundo, la isegoría, el acceso a la palabra, que en las sociedades modernas incorpora el derecho a una información veraz. A lo largo de la historia, la isegoría irá experimentando mutaciones en el citado plano técnico, desde la intervención oral en la asamblea al blog, así como en cuanto al marco económico y organizativo en el cual se inscribe la comunicación, y, en fin, su contenido se verá afectado por la incidencia de las censuras. Y es preciso hablar de censuras en plural, ya que tan censoria es la interferencia del gabinete de censura clásico o de la Inquisición que veta la emisión de un mensaje o procede contra el mismo una vez emitido, como la llamada telefónica del asesor del ministro al editor de un telediario, o la oscura e implacable acción permanente dentro de un periódico del personaje encargado de garantizar la publicación de artículos y mensajes ajustados a los intereses económicos y políticos de la empresa. La primera censura es en gran medida visible; la segunda, críptica por naturaleza, rara vez descubre sus cartas al exterior. Ambas responden en sus actuaciones a la leyenda relativa a las horas de la vida, observable en el viejo reloj de la iglesia vasca de Urruña, que evocara Pío Baroja: todas hieren, la última mata.

Modernidad y manipulación enlazaron muy pronto, yendo más allá de las formas de periodismo de masas, cuya ilustración más conocida fuera recreada por Orson Welles en su Ciudadano Kane. Correspondió a los fascismos ensayar con éxito la configuración de un espectáculo permanente, de falsa interactividad, a efectos de ejercer un control absoluto sobre la mentalidad de los ciudadanos. Primero, con la radio. Pronto, gracias a la novedad del cinematógrafo, eficacia y esplendor se conjugan en las realizaciones de Leni Riefenstahl, pero faltan la inmediatez y la recurrencia que proporcionará el medio televisivo. Por añadidura, en la visión de los colaboradores de Goebbels, el discurso del otro sólo tiene cabida una vez sometido ala deformación que lo ridiculiza, de acuerdo con el principio de que más vale destruir al adversario que dar forma a una oferta propia: practicado también, con notable torpeza, por la iconografía soviética, dicho principio llegará a la propaganda electoral española, vía Norteamérica, con la imagen de Aznar transformado en dobermann dentro del corto electoral socialista de 1993.

En el mundo occidental, hasta la década de 1990, el imperio de la imagen, con la exigencia de unos altos costes para la emisión de todo mensaje eficaz, tuvo lugar una inevitable postergación de la galaxia Gutenberg. Quedaron lejos los tiempos en que el escaso capital exigido para publicar un diario convirtió al periódico en “el libro del obrero”. Las leyes del márketing no sólo se aplicaron a la propaganda económica, sino al discurso político. La aspiración a la isegoría, contenida en los grandes textos del pensamiento y de la Constitución, se vio reemplazada por la generalización del ciudadano como consumidor pasivo. En el límite del poder que controla el medio, se pasó al medio que determina el poder, merced a un ejercicio permanente de manipulación de los mensajes: Berlusconi.

Hasta cierto punto, Internet ha hecho estallar este entramado. Vuelve la isegoría. Los emisores se multiplican con la facilidad para crear páginas web y poner en práctica la interactividad. De ahí la vocación censoria al respecto de regímenes como el chino o el cubano y, en sentido contrario, el importante papel que desempeñan los blogs a la hora de crear un discurso relativamente libre, a pesar del estado de vigilancia permanente, en países como Irán. Hasta el punto de que en la propia esfera del poder de los ayatolás se crean los blogs propios para llegar a sectores sociales renuentes frente a la lengua de palo empleada por los medios de comunicación oficiales. Mediante el blog, el censor toma entonces el disfraz de paladín de la libertad de expresión. Análogo riesgo afecta a la interactividad, convertida en emblema de una participación libre de los ciudadanos en los medios. Es algo que recuerda al elogio irreflexivo de la movilidad social ascendente como indicador de la democracia, sin tener en cuenta que todo depende de cuál es el sujeto que determina su funcionamiento. Ningún régimen favoreció más un ascenso social ilimitado que el despotismo otomano: un esclavo podía llegar a ser visir, eso sí, con el pequeño riesgo de que su amo y señor, el sultán, truncase la brillante carrera enviando un día al triunfador una cuerda de seda para que se ahorcara. Son demasiado amplias las posibilidades de manipulación en las secciones de cartas de lectores desde la dirección de los diarios o en las llamadas de personas anónimas, sobre todo en los programas de televisión. Cabe pensar que el ideal de un Gran Manipulador en los medios consiste hoy en un monopolio de emisión ejercido bajo la cobertura de un bosque de blogs, foros, etc., de significación final nula. Como siempre, y aquí con especial cuidado, el poder ha de estar sometido a control para no caer en una falsa isegoría.

Porque, en otro sentido, la trama constituida por la articulación de poder político, poder económico y medios de comunicación es hoy más tupida que nunca. A su modo, el Gobierno de Aznar emprendió con resolución un acercamiento al modelo de Berlusconi, poniendo a su servicio una red de intereses económicos y mediáticos, oculta a la mirada de la opinión, pero de gran cohesión. De ahí el cerco puesto en su día a PRISA y la persistencia con la cual, aun perdida La Moncloa, se han mantenido intoxicaciones tales como la teoría de la conspiración. Por su parte, el modelo socialista que le ha sucedido encaja más con la revolución tecnológica en curso, consumando la disolución del discurso político oficial en una sucesión de slogans -en relación con ETA, “el proceso de paz”, “el diálogo”, ahora “la unidad”-, dejando en manos de sus medios la responsabilidad de elaborar bajo su mando las explicaciones, dentro de un molde de extrema rigidez, y de proceder a la destrucción sistemática de la imagen del adversario (en justa correspondencia aquí con la labor permanente de satanización ejercida desde el PP).

¿Qué queda entonces de la isegoría, e incluso si la misma resulta inalcanzable, de la posibilidad de ejercer la disidencia ante los dos bloques? Pensando en el año electoral que nos aguarda, cabe vaticinar que por muchos blogs que sirvan de salsa al autoritarismo, bien poca cosa.

domingo, abril 01, 2007

La historia al final de la historia

Por Francis Fukuyama, decano de la Universidad Johns Hopkins y presidente de The American Interest. © Project Syndicate/ The American Interest, 2007. Traducción: Kena Nequiz (LA VANGUARDIA, 01/04/07):

Hace quince años argumentaba en mi libro El fin de la historia y el último hombre que si una sociedad quería ser moderna no había más alternativa que la economía de mercado y un sistema político democrático. Por supuesto, no todos querían ser modernos y no todos podían establecer las instituciones y las políticas necesarias para que la democracia y el capitalismo funcionaran, pero ningún otro sistema podía arrojar mejores resultados.

Así, mientras El fin de la historia fue esencialmente una discusión sobre la modernización, algunos han vinculado mi tesis sobre el fin de la historia con la política exterior del presidente George W. Bush y la hegemonía estratégica estadounidense. Pero cualquiera que piense que mis ideas constituyen los cimientos intelectuales de las políticas de la Administración Bush no ha prestado atención a lo que he estado diciendo desde 1992 acerca de la democracia y el desarrollo.

En un principio, el presidente Bush justificó la intervención en Iraq por el programa de desarrollo de armas de destrucción masiva de Sadam, por los presuntos vínculos del régimen con Al-Qaeda, y por las violaciones a los derechos humanos y la ausencia de democracia en Iraq. A medida que las dos primeras justificaciones se desmoronaron después de la invasión del 2003, la Administración enfatizó cada vez más la importancia de la democracia, tanto en Iraq como en todo Medio Oriente.

Bush argumentaba que el deseo de libertad y democracia es universal y no una cuestión cultural, y que EE. UU. estaría dedicado a apoyar los movimientos democráticos “con el objetivo último de acabar con la tiranía en nuestro mundo”. Los dedos manchados de tinta de los electores iraquíes que hicieron fila para votar en las diversas elecciones celebradas entre enero y diciembre del 2005, la revolución del cedro en Líbano y las elecciones presidenciales y parlamentarias afganas confirmaron las creencias de quienes apoyaban la guerra. Si bien estos acontecimientos fueron estimulantes y prometedores, es probable que el camino hacia la democracia liberal en Medio Oriente sea extremadamente decepcionante en el corto y mediano plazo, y los esfuerzos de la Administración Bush para construir una política regional en torno a ella se dirigen al fracaso absoluto.

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lunes, marzo 19, 2007

La Constitución y los obispos mexicanos

Bernardo Barranco

Ante el gobierno de Felipe Calderón, el episcopado mexicano se prepara, bajo la presidencia de monseñor Carlos Aguiar Retes, para consolidar el posicionamiento político de la Iglesia católica con base en una nueva estrategia e intervención social.

En reveladora entrevista (Proceso, 1574), Aguiar Retes, quien preside la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) desde noviembre pasado, pone de manifiesto el diseño de una nueva estrategia tendiente a generar una segunda generación de reformas constitucionales que satisfagan las demandas eclesiásticas y una posición eclesial de privilegio que favorezca el despliegue de sus intereses.

En términos de contenido la jerarquía demanda la posesión de medios electrónicos, impartir instrucción religiosa en las escuelas públicas y un conjunto diverso de intervenciones eclesiásticas en la sociedad englobadas bajo un concepto referencial denominado: "libertad religiosa". Para ello, la pretensión es reformar el artículo 24 introduciendo el concepto catolizado de libertad religiosa, esto es, ir aparentemente más allá de libertad en creer o no creer de un individuo a la libertad religiosa que abarcaría la capacidad de maniobra societal y de acción política de la propia institución religiosa, que en el dicho de Aguiar resalta lo siguiente: "Hace falta que las leyes mexicanas garanticen la libertad religiosa. Actualmente, la Constitución sólo garantiza la libertad de creencia y de culto; esto es, que cada quien pueda creer en lo que mejor le plazca. Pero esto es apenas una pequeña parte de la verdadera libertad religiosa... que se modifique el artículo 24 constitucional, que garantiza la libertad de culto y de creencia. Queremos que ese concepto se amplíe por el de libertad religiosa, como estipula la ONU, y donde ya se abarca todo el derecho humano a la expresión, asociación, gestión y servicio de una fe". Seguramente el episcopado se sumará al clima de cambios y reformas a nuestra Constitución, insertando añejas aspiraciones que convienen ser revisadas y analizadas a fondo.

La aspiración de la jerarquía de instaurar una concepción clericalizada de libertad religiosa no es nueva; ésta busca garantizar y favorecer nuevas formas de intervención social tendientes a la formación de valores socialcristianos como enclaves dominantes.

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lunes, febrero 12, 2007

Reporteros Sin Fronteras y Venezuela

Demoledor artículo de opinión de Salim Lamrani (Periodista e Investigador en la Universidad La Sorbona de Paris) sobre la actitud de RSF en relación con su política de desinformación, según Salim, contra Venezuela.

«Así, para RSF, prohibir a los medios que hagan llamados a la guerra civil, a la sublevación armada, al asesinato del presidente de la República y de los altos dirigentes políticos o a la violencia, como es el caso en cualquier país del mundo, es una “incitación a la censura” en Venezuela. RSF lamenta que “la legislación parece no obstante haber tenido un efecto disuasorio sobre los medios, aunque priva a la prensa de su papel de contrapoder”. ¿Qué sugiere RSF? ¿Autorizar a los medios a lanzar llamados al odio, a la violencia, a la subversión y al asesinato de Hugo Chávez en nombre de la libertad de expresión?.»

«RSF confiesa que no ignora "la actitud de RCTV durante el golpe de Estado de abril de 2002" que no "ocultó su apoyo" al derrocamiento del orden constitucional. Pero, según la entidad francesa, el hecho de no renovar la licencia a un canal que participó abiertamente en un golpe de Estado -que costó la vida a numerosas personas- constituye una violación de la libertad de la prensa. El hecho de no renovar la licencia a un canal que también tomó parte de manera activa en el sabotaje petrolero de diciembre de 2002, lanzando llamados al bloqueo general de la empresa PDVSA, -lo que casi llevó el país a la bancarrota- no es una decisión legítima, sabia e indispensable sino un "grave atentado al pluralismo de los medios" que debe ser condenado".»

sábado, febrero 10, 2007

Clasificación Mundial 2006 de la Libertad de Prensa

El quinto informe sobre la libertad de expresión en el mundo, confeccionado por Reporteros Sin Fronteras, presenta alguna que otra sorpresa. Francia, por ejemplo, pierde cinco puestos respecto al año pasado y acumula un descenso de veinticuatro en cinco años. O Japón, cuyo «restrictivo sistema de los clubes de prensa (kisha clubs) y el crecimiento del nacionalismo» le hacen retroceder catorce posiciones.

Por otra parte, la “guerra de civilizaciones” se ha cobrado su primera víctima, Dinamarca, que ha perdido el primer puesto, pasando al decimonoveno «a causa de las amenazas pronunciadas contra algunos de los autores de las caricaturas del profeta Mahoma, en el otoño de 2005. Por primera vez en los últimos años, en ese país, muy respetuoso de las libertades fundamentales, algunos periodistas han tenido que llevar protección policial, por culpa de las amenazas debidas a su trabajo».

Más predecible era la pérdida de nueve puestos por Estados Unidos (53) debido a las restricciones de la libertad a causa de las medidas tomadas contra el terrorismo. España, por su parte, pierde un puesto debido a «la aprobación por el gobierno catalán de una apremiante ley del audiovisual». Finlandia, Irlanda, Islandia y Países Bajos encabezan una clasificación cuyos puestos finales lo ocupan Cuba, Eritrea, Turkemistán y Corea del Norte.

México se encuentra en el lugar 132 de 168. [ver informe].

jueves, enero 11, 2007

Entre la libertad y la Intolerancia

Los conflictos entre la Europa laica y el Islam a cuenta de tradiciones, símbolos y prácticas culturales no cesan. El pasado mes de noviembre se conoció, por ejemplo, que el gobierno holandés había dado el visto bueno a un proyecto de ley que prohíbe llevar velos que cubran la cara en los lugares públicos y semipúblicos (escuelas, ministerios, tribunales o trenes). La medida, en la misma dirección que la aprobada en Francia, se justifica por «razones de seguridad, orden público y protección de los ciudadanos», según informa El Mundo.

Tales razones no son nuevas; en España ya se produjo una situación parecida en 1776 cuando Carlos III prohibió el uso del manteo (capa larga), el sombrero y el embozo alegando razones de seguridad ya que, vestido de esta guisa, era fácil ocultar el rostro y esconder armas, y facilitaba las fechorías. También los símbolos han ocasionado tensiones, la más reciente en Francia, donde acabó en una salomónica decisión al prohibir la exhibición de cualquier signo religioso «ostentoso» en las escuelas. Incluso en América Latina se dieron casos en el pasado. Recordemos, por ejemplo, el debate suscitado en Uruguay allá por 1906 cuando el gobierno propuso suprimir los crucifijos de los hospitales públicos. En cualquier caso, las disposiciones legales varían según los países y no existe una norma común.


En el último siglo, las distintas confesionalidades fueron perdiendo terreno en Europa mientras que el Estado reforzaba su carácter laico. Sin embargo, la masiva afluencia de musulmanes provenientes de países donde la religión abarca tanto el orden político como el social, ha provocado la reedición del viejo debate en el que los crucifijos han sido sustituidos por el velo. Un velo, por cierto, de reciente aparición entre las mujeres musulmanas y cuya extensión se debe a la cada vez más poderosa influencia del pensamiento radical wahhabí que, a su vez, penetra en Occidente gracias a los petrodolares saudís. En realidad, el Corán no establece expresamente tal comportamiento: “Di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adorno que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos sino a sus esposos…”. (Azora XXIV, La luz, aleya 31). Sin embargo, las corrientes más radicales prácticamente lo sitúan al mismo nivel que la oración, el ayuno, la caridad o el peregrinaje.















Podríamos, sin duda, adoptar el punto de vista del liberalismo clásico y respetar el derecho individual a vestirse como uno quiera y, por tanto, considerar cualquier prohibición como una injerencia inadmisible. Sin embargo, el velo va más allá de una simple moda. Se trata, en primer lugar, de un símbolo político y religioso detrás del que, en los casos más extremos como el chador y el burka, no se esconden espadas y pistolas como en tiempos de Carlos III sino algo mucho más grave como es el sometimiento de la mujer al hombre, su inferioridad social y su condición de ser impuro y pecaminoso.

En segundo lugar, el velo es la punta del iceberg; debajo se ocultan las verdaderas intenciones de los integristas, a saber, la conquista para sus prácticas culturales y religiosas de una parte del espacio público ajena, cuando no contraria, a la libertad y a la igualdad. Por ello, la intervención del Estado es necesaria y está plenamente justificada la prohibición del velo islámico que cubre toda la cara en cualquier organismo público, incluyendo las escuelas, en nombre de la libertad y la igualdad.

domingo, diciembre 03, 2006

Del control de la información a la Sociedad del miedo

En agosto de 2006 AOL publicó millones de datos que mostraban las búsquedas realizadas por unos 650.000 usuarios durante tres meses, alegando que lo hacía para que los investigadores la pudieran emplear para la elaboración de algún tipo de estudio sociológico, político o puede ser según mi consideración de otra índole. Aunque los usuarios no estaban identificados, descubrió las intenciones, dudas, gustos, preferencias y miedos de sus clientes, por lo que rápidamente AOL se disculpó, despidiendo a dos empleados y retirando la página de la web, pero ya era tarde. Cerca de mil personas habían accedido y copiado esta problemática página, e incluso The New York Time hizo público que había "localizó a unos de los clientes", y al mismo tiempo la opinión pública se volvió a cuestionar sobre qué datos guardan los buscadores, dónde y durante cuánto tiempo los almacenan, y qué hacen con ellos. En definitiva, ¿qué información conserva los buscadores sobre cada uno de sus usuarios? (o más concretamente ¿qué información conserva el buscador de mi?) Y ¿quién hace y cómo hace uso de esa información otros organismos públicos: policiales, políticos, religiosos...? Lógicamente no es una pregunta intrascendente, y sobre todo cuando buscar, seguido de chatear, es la actividad más popular de internet.

¿Qué hacen normalmente los buscadores con toda esta información? Google, con 9,4 millones de visitas al mes en España (89,9% de cobertura), asegura que emplea los "logs de servidor" internamente, "para reforzar la seguridad de sus servicios o mejorar su calidad", como indica Meter Fleischer, su especialista en privacidad en Europa, que además explica que estudiar esos datos ha servido, por ejemplo, para que el sistema sugiera palabras cuando el usuario las teclea mal, aunque también se emplea para otro tipo de estudios "anónimos y estadísticos (...). Pero no compartimos esa información con nadie, a no ser que exista una orden judicial, válida y concreta", aunque no concreta durante cuánto tiempo guarda esos datos, pues al decir que "mientras sean útiles" no tranquiliza sino que intranquiliza al pasado, presente y futuro internata. Mientras, Microsoft se muestra más claro, a través de Eduardo Sagües, director de comunicación de MSN en España, al exponer el grado de dependencia con Estados Unidos, al indicar que la información que genera los 8,6 millones de usuarios que tiene en España, pasa a ser controlada directamente "desde Estados Unidos" y "que la forma en que se maneja es confidencial, y la emplean principalmente para elaborar información estadística como las listas de las palabras más buscadas", aunque Ballmer, consejero delegado de Microsoft, dirá de forma genérica, que "(…) todo debe basarse en el respeto a la intimidad y las preferencias de los usuarios. Sólo podemos utilizar la información que nuestros clientes quieren que usemos [que es precisamente la que aportan en la búsqueda]" (Ballmer: 2006, 45). El tercer buscador en España es Yahoo, con 4,7 millones de visitas (40% de audiencia) y la utilizan "como la mayoría de empresas de Internet, [y] mantenemos datos en la medida en que son de utilidad para ofrecer a nuestros usuarios la mejor experiencia en Internet" (cfr. Lis: 2006 a, 39).

Según Lis la pregunta clave es "¿por qué los buscadores guardan todos estos datos, con el coste de almacenamiento consiguiente?, a lo que contesta que simplemente es por que "quieren ofrecer publicidad cada vez más segmentada a sus clientes" (Lis: 2006, 39), sobre lo que razona la autora que el negocio de insertar publicada en las búsquedas se basa en conocer cuáles son exactamente las palabras más solicitadas, y en informar a los anunciantes para que puedan pujar por ellas. Es decir, quien más pague por la palabra "coche", por ejemplo, aparecerá destacado en los resultados de una búsqueda, lo que económicamente es cierto, pues este negocio mueve unos 80 millones de euros en España, y creció más de un 300% en el segundo semestre de 2005, según datos de IAB (Internet Advertising Bureau. En esta línea de actuación Amazon ha registrado una patente para "exprimir" sus bases de datos, que incluyen los datos de las búsquedas de sus 60 millones de clientes, y poder deducir de ellas su nivel de ingresos, orientación sexual, raza y religión. Pero pienso que el contenido de esta información, nos da una idea del porqué, pues no sólo interesa saber las preferencias de los internautas para ofrecerles productos "a medida", sino que otros organismos públicos, que en un principio parecen ser ajenos a internet, como la CIA también tienen acceso preferencial a este "rastro" o huella dejada por los internatuas de todo el mundo, para su uso político, policial, militar... y diplomático.

Entre las búsquedas que realizó AOL se tuvo constancia, por ejemplo, de las intenciones, gustos, dudas, preferencias y miedos de AOL 11110859, que se trataba de una joven neoyorquina que, en marzo, se enamoró, y a principios de mes, le solicitó al buscador que quería comprar "ropa bonita" y, días más tarde, le preguntó "cuál era la mejor manera de perder su virginidad". Pasadas tres semanas, comenzó a buscar frenéticamente datos sobre "embarazos no deseados" y si "debía o no contarle sus sospechas a su madre y amigas". A finales del mes siguiente, se muestra interesada en saber si "podría estar embarazada a pesar de tener la regla", y al final en mayo, está desilusionada del amor, como expresa con las preguntas "¿por qué algunas personas hacen daño a otras?" y "¿cómo se puede amar a alguien que te maltrata?". Asimismo, el usuario AOL 7107794, hace público su afición por el golf, está preocupado por su obesidad, dice tener un Porsche y un Cadillac, es aficionado al equipo de baloncesto de Tennessee, y está interesado en ver fotos de "lolitas" (jóvenes desnudas). El usuario AOL 17556639, en cambio se muestra interesado en vengarse de su esposa o en escribir una novela negra, ya que sus búsquedas oscilan entre las frases "matar a la mujer" y "fotos de gente muerta". La usuaria AOL 005315, está intentando salir de una relación sentimental que ha mantenido hasta la fecha, como expresa con la pregunta "ayuda para escribir una carta para un ex novio abusivamente narcisista". A la AOL 2708 le interesan las botas de mujer que fabrica Harley Davidson y "cómo decir adiós haciendo daño", mientras que el usuario AOL 262465, en los últimos días antes de hacer la declaración de la renta busca vías para la "evasión de impuestos". Todas estas preguntas han tenido múltiples respuestas, más o menos satisfactorias para el usuario, pero también han creado otras nuevas dudas, en suma dicho usuario se "ha enganchado al buscador", mientras que el rastro de sus preguntas y respuestas, van completando la ficha que OPWC [Organization for the World Wide Control in Politics], tiene de todos los internautas del mundo y que se conserva in infinitum. Como también es controlado políticamente el intercambio gratuito de archivos por intenet, conocido como P2P (Peer to peer, de par a par, o de uno a uno), realizado al programa eMule, como a otros destinados para realizar estos servicios de intercomunicación.

Interesante no... El contenido fue desarrollado por Miguel Héctor Fernández Carrión[ver artículo completo] en el transcurso del III Congreso Online del Observatorio para la Cibersociedad.