sábado, marzo 21, 2009

Para que la recuperación se vista de verde

Por Denise Holt, embajadora en España de Su Majestad Británica (EL MUNDO, 17/03/09):

Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos nunca nos perdonarán si -durante nuestros acalorados debates sobre nuestros problemas financieros y económicos- no conseguimos un acuerdo internacional a largo plazo sobre la forma de enfriar nuestro planeta. Ahora que los líderes mundiales están reuniéndose con regularidad para encontrar la mejor manera de reformar los mercados y organismos financieros internacionales, tienen que aprovechar la oportunidad para asegurar que la recuperación, cuando llegue, se vista de verde. Siempre existe la preocupación de que, ante el temor de una recesión, las personas y los gobiernos «cierren las escotillas», relegando al olvido cualquier idea de salvar el planeta. Tal como dijo The Economist en 1991, cuando acechaba la última recesión: «¡Adiós, verdes! Les veremos en el próximo período de boom económico». Pero 18 años más tarde, la revolución verde está más afianzada y mejor situada para capear «el huracán económico internacional que azota el mundo». El mercado mundial de bienes y servicios medioambientales está creciendo y muchos países están comprometiéndose en firme con el desarrollo de una economía baja en carbono. En 2008, el Reino Unido aprobó la Ley de Cambio Climático; China e India han publicado sus Planes de Acción sobre el Cambio Climático; México ha prometido reducir sus emisiones a la mitad en 2050 y Europa en 2020; la ONU ha dado a conocer su Iniciativa de Economía Verde; y hace unas semanas, la Administración Obama tomó medidas para acelerar la introducción de vehículos más limpios. Estados Unidos, responsable del 24% de las emisiones globales, pretende reducirlas al 80% por debajo de los niveles de 1990 para el año 2050 y también prevé invertir 150 mil millones a lo largo de 10 años en fuentes energéticas bajas en carbono que ayuden a crear 5 millones de puestos de trabajo.

Algunos comentaristas ven la recesión actual como una verdadera oportunidad para invertir el cambio climático. En un momento en que los gobiernos de todo el mundo están optando por aumentar el gasto como forma de salir de la recesión y están reiterando su compromiso con la lucha contra el cambio climático, la inversión en tecnologías limpias -conocida como la sexta revolución industrial- parece una clara opción. Tal como afirmó Lord Nicholas Stern recientemente: «El crecimiento bajo en carbono va a ser la única vía de crecimiento en el futuro». Asimismo, el Instituto de Recursos Mundiales ha calculado que por cada mil millones de dólares que se gasten ahora en EE.UU en tecnologías bajas en carbono, se generarán 30.100 puestos de trabajo.

La regulación, transparencia y reforma financiera, así como la necesidad de emprender el camino hacia la estabilidad y el crecimiento económico, serán las prioridades de la Cumbre de Londres en abril, pero no debe pensarse que el tema del desarrollo de economías bajas en carbono está reñido con esta agenda. Una economía verde no es una utopía. Es un factor crítico a la hora de garantizar la competitividad. Todas las naciones quieren crecer y desarrollarse, y se están dando cuenta cada vez más de que hay que hacerlo conforme a una estrategia baja en carbono. De lo contrario, corremos el riesgo de inhibir el crecimiento a largo plazo. Hay quienes afirman que, a la vista de las presiones actuales, deberíamos centrarnos únicamente en los intereses económicos y que tenemos que elegir la estabilidad económica antes que la estabilidad medioambiental. Necesitamos ambas cosas. El cambio climático no respeta la geografía, las fronteras nacionales o las barreras arancelarias. Es un problema global y requiere una respuesta global coordinada y comprometida. Al igual que con los flujos comerciales internacionales y la reforma financiera, el proteccionismo no es la solución. La Cumbre de Londres se centrará necesariamente en lograr una respuesta efectiva a la crisis económica mundial. Pero no olvidaremos nuestros intereses a más largo plazo, y esperamos alcanzar un acuerdo sobre medidas que apoyen una recuperación internacional basada en bajas emisiones de carbono. Como dijo recientemente Lord Finsbury, Presidente de la Agencia Medioambiental en el Reino Unido: «Un nuevo acuerdo verde debe ser una parte central del paquete de medidas de recuperación para vencer la crisis crediticia.»

Fuente: Bitácora Almendrón. Tribuna Libre © Miguel Moliné Escalona

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