Mostrando las entradas con la etiqueta astronomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta astronomía. Mostrar todas las entradas

miércoles, marzo 25, 2009

Caza y captura de un asteroide que chocó con la Tierra

Por MALEN RUIZ DE ELVIRA - Madrid - (ElPais.com, 25/03/2009)

Cuando un pequeño asteroide fue detectado por un telescopio robotizado acercándose a la Tierra el 6 de octubre de 2008, los astrónomos pensaron que sería uno más de los cuerpos celestes que pasan por las cercanías terrestres continuamente. Sin embargo, el análisis casi inmediato de su trayectoria indicó que impactaría con la Tierra 19 horas después. Astrónomos de todo el mundo unieron sus esfuerzos para, durante ese breve espacio de tiempo, observarlo, analizarlo y predecir el lugar de su entrada en la atmósfera, donde esperaban que resultara pulverizado. El asteroide entró a la hora prevista sobre Sudán, el resplandor y el ruido fueron observados por algunos habitantes y también por satélites, estaciones meteorológicas y hasta un avión de la KLM. La sorpresa llegó meses después, cuando en el desierto del norte de Sudán se recuperaron, con la ayuda de estudiantes de la Universidad de Jartum, 47 meteoritos, fragmentos del asteroide, que sobrevivieron al impacto por sus extrañas características.

Imagen de la explosión del asteroide en la atmósfera tomada con un teléfono móvil- SHADDAH

Ahora, los científicos han contado toda la historia, la primera vez que se documenta un impacto cósmico desde el principio hasta el final, la primera vez que se relaciona directamente un cuerpo celeste con un meteorito. Lo hacen en la revista Nature, y señalan que es un ensayo general de cómo funcionan las redes de detección de objetos cercanos a la Tierra, incluidos los peligrosos por su tamaño. "Es la primera vez que se confirma una predicción de impacto en la Tierra", ha comentado por teleconferencia Steve Chesley, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA.

En el esfuerzo internacional participó también España. El análisis de la luz que reflejaba el asteroide se hizo con el telescopio William Herschel, en la isla de La Palma. Por otra parte, "estuvimos siguiendo el asteroide con los telescopios de la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos de España (http://www.spmn.uji.es/ESP/SPMNlist.html) porque al principio parecía que podía caer sobre el sur de la península Ibérica o el norte de África, pero no lo pudimos ver porque cayó muy lejos", explica Josep Maria Trigo, del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC). "Hasta hace un año no era posible hacer esto. Ahora hay nuevas redes de detección y telescopios que pueden seguir con gran precisión objetos muy débiles que se mueven muy deprisa, como son los cuerpos celestes que se acercan peligrosamente a la Tierra".


Peter Jenninskens con dos de los fragmentos encontrados en el desierto de Sudán- NASA

El asteroide, al que primero se conoció por 2008 TC3 y luego ha recibido el nombre de Almahata Sitta, medía como mucho cinco metros de diámetro. El esfuerzo internacional para seguirlo ha tenido el premio adicional de que ha resultado ser de un tipo muy raro y tan frágil que no existían meteoritos en las colecciones. Es una ureilita, que tras los análisis se puede asegurar que procede de un asteroide tipo F, muy raro.

"Explotó muy alto, a 37 kilómetros de altura y nunca se han encontrado restos de algo que explotara tan alto", ha comentado Peter Jenniskens, el especialista en meteoritos que dirigió la búsqueda de fragmentos en Sudán. "Hemos hecho por primera vez la conexión de un asteroide visto en el cielo al meteorito en mi mano". Dada su composición, con grandes huecos, casi todo el asteroide se pulverizó. Se estima que los 47 fragmentos recuperados hasta ahora (con un peso total de 3,95 kilogramos) representan sólo el 0,005% de la masa inicial en su entrada en la atmósfera.

martes, enero 06, 2009

La Vía Láctea gira mucho más rápido de lo que se creía

Por MALEN RUIZ DE ELVIRA -Madrid- (El País.com, 05/01/2009)

                                El centro de la Vía Láctea, en una nueva imagen del telescopio 'Hubble'.

Abróchense el cinturón, nuestra galaxia gira más rápidamente, es más masiva y está en mayor riesgo de colisionar con otras de lo que se creía. Si aumenta la velocidad, como se ha comprobado ahora, eso quiere decir que aumenta también la masa, en este caso nada menos que en un 50%.

Así, según los nuevos resultados, la Vía Láctea sería 1,5 veces más masiva de lo que se estimaba, lo que la coloca en una situación de igualdad con Andrómeda, una galaxia cercana y hasta ahora considerada mucho mayor. Que sea más masiva implica un mayor tirón gravitacional, y por tanto un mayor riesgo de colisión en el futuro con alguna de las galaxias cercanas, incluida Andrómeda, ha explicado Mark Reid, astrónomo estadounidense que ha analizado los nuevos datos.

Las últimas medidas astronómicas, de gran precisión, indican que el Sistema Solar en que nos encontramos está a unos 28.000 años luz del centro de la Vía Láctea y gira alrededor del agujero negro central a una velocidad de unos 960.000 kilómetros por hora, una velocidad superior en unos 160.000 kilómetros por hora a la calculada anteriormente. Además, los astrónomos creen ahora que en la Vía Láctea hay cuatro brazos en espiral en vez de sólo los dos conocidos, en los que se forman nuevas estrellas.

Las nuevas medidas forman parte de un programa de observación a largo plazo con la batería de radiotelescopios VLBA de la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos, y se han presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Astronomía en California. El mismo equipo ha presentado también las primeras observaciones de estrellas recién nacidas, situadas tan cerca del agujero negro central que los astrónomos no encuentran explicación para ello. Con una masa de cuatro millones de veces la del Sol, el agujero negro provoca a su alrededor violentas mareas gravitacionales que, en teoría, impedirían que se produjeran las condiciones necesarias para que se formen estrellas.

Protoestrellas

Las imágenes, obtenidas igualmente con radiotelescopios, de dos protoestrellas a menos de 10 años luz del centro galáctico, indican que el gas molecular en esa zona debe de ser más denso de lo que se creía, de forma que su gravedad supere la atracción del agujero negro. "No comprendemos todavía bien el ambiente existente en el centro galáctico", ha explicado Elizabeth Humphreys, que ha dirigido el trabajo. "Mediante la combinación de observaciones como las nuestras con trabajos teóricos esperamos conocerlo mejor y que nos sirva de modelo para extrapolarlo a galaxias distantes"

Como contribución a un mejor conocimiento del centro de la Vía Láctea el telescopio Hubble ha permitido construir una nueva y espectacular imagen compuesta, en infrarrojo, a partir de más de 2.000 observaciones realizadas a lo largo de casi cinco meses el año pasado. En la imagen, que se presentó igualmente ayer en California, se pueden observar con mucho mayor detalle las estructuras existentes en esa violenta región, en la que se observan poblaciones de estrellas masivas hasta ahora desconocidas y más dispersas que los tres grupos conocidos de estrellas masivas.

Además, el gas ionizado que rodea el agujero negro, una región de 300 años luz de diámetro, se muestra como una espiral brillante. En luz visible las nubes de gas y polvo impiden observar el centro de la Vía Láctea, pero esto no sucede en el rango del infrarojo.

jueves, noviembre 13, 2008

El 'Hubble' capta las primeras imágenes de un sistema solar distinto al nuestro tomadas con luz natural


EFE - Washington - 13/11/2008

Un anillo de polvo, en rojo, rodea al planeta Formalhaut B- AP



Astrónomos estadounidenses han anunciado hoy que el telescopio espacial Hubble ha captado la primera imagen fotográfica con luz natural de un exoplaneta (que orbita alrededor de otro sol) a sólo 25 años luz de la Tierra, en la constelación de Piscus Austrinus. La imagen muestra el sistema planetario en su totalidad formado por un cinturón de polvo y escombros cósmicos junto al exoplaneta, llamado Formalhaut b, cuyo movimiento de traslación en torno a la estrella dura 872 años terrestres.

Los exoplanetas, según la definición científica, son cuerpos que giran en una órbita permanente alrededor de una estrella pero más allá del sistema solar. Hasta ahora se había determinado la existencia de unos 300 exoplanetas, pero nunca se había conseguido captar la imagen de uno de ellos con luz natural.

En una conferencia de prensa en Washington los científicos, que han publicado su informe en la revista Science, han indicado que el exoplaneta tiene probablemente la masa de Júpiter y gira en la órbita de una estrella identificada como Formalhaut. Podría tener un sistema de anillos similares a los que rodearon a Júpiter y que después se condensaron para formar lo que son ahora sus lunas.

Los primeros indicios de la existencia de un exoplaneta en la constelación de Piscus Austrinus aparecieron en 2005 cuando el astrónomo de la Universidad de California, Paul Kalas, analizó imágenes tomadas por la cámara avanzada del telescopio espacialHubble que mostraban un borde de material muy definido en torno a la estrella.

Planetas más allá de la Vía Láctea

Aunque no todos han sido vistos, este tipo de planetas abundan más allá de la Vía Láctea, como lo demuestra otro equipo de astrónomos estadounidenses que descubrió tres en ellos que giran en torno a la estrella HR 8799, a 130 años luz de la Tierra. Para ese descubrimiento los astrónomos del Observatorio Lowell, en Arizona, utilizaron los telescopios del observatorio de Mauna Kea, en Hawai, y una avanzada técnica informática que les ayudó a separar esos cuerpos de la luz de su estrella.

También desarrollaron modelos teóricos para determinar la estructura de su atmósfera y de su interior así como la edad de la estrella y los planetas que sería de unos 60 millones de años (jóvenes en términos astronómicos). Según Christian Marois, coautor del estudio publicado en Science, la estrella HR 8799 es "una mina de oro" que permite formular teorías sobre la formación de los planetas, su evolución y su física atmosférica.

sábado, septiembre 06, 2008

Un Stonehenge alemán

Por Christopher Boone














Un hito en la investigación arqueológica.

De esta forma han calificado unos científicos alemanes el descubrimiento del Goseck, el que parece ser el observatorio astronómico más antiguo del continente europeo, desbancando al Stonehenge.

Porque si el monumento inglés fue creado aproximadamente en el 3.100 A.C., este nuevo descubrimiento encontrado cerca del pueblo de Pömmelte-Zackmünde se construyó en torno al 5.000 A.C.

Según una comparación realizada con cerca de 200 montículos prehistóricos de toda Europa, este observatorio tiene diferencias significativas. En lugar de cuatro puertas situadas de forma circular, este observatorio tiene sólo tres. Además, es una formación inusual de anillos concéntricos hechos de empalizadas de madera de la altura de un hombre. Conforme nos vamos adentrando hacia el centro, el camino se vuelve más estrecho, lo que indica que sólo unas pocas personas podían entrar al círculo más interior.

Wolfhard Schlosser, experto de la Ruhr University Bochum, cree que las puertas meridionales marcan la salida y puesta de sol en los solsticios de invierno y de verano, lo que permitiría determinar con precisión el curso de nuestro astro. Schlosser piensa que este lugar fue construido para la observación de los fenómenos astronómicos, como son los movimientos de la luna, el sol y el resto de estrellas.

Aún así, también se piensa que el Goseck era utilizado para propósitos religiosos. Encontraron restos de huesos humanos marcados con algunos cortes que parecen indicar que el sacrificio humano podía haber sido practicado en aquel lugar.