viernes, febrero 13, 2009

¿Restos del nacionalcatolicismo?

Por Juan José Tamayo, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid (EL PERIÓDICO, 13/02/09):

Con motivo de la visita “privada” del secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarsicio Bertone, a España, hemos podido ver unas imágenes más parecidas a tiempos pretéritos, cuando estaba vigente el concordato de 1953 con su reconocimiento de la Iglesia católica como religión única, que a los actuales, en plena vigencia de la Constitución Española de 1978, que declara sin ambages la no confesionalidad del Estado. Difícilmente se encontrarán en los 30 años de vigencia de la actual Constitución estampas político-religiosas con una teología política tan mutuamente legitimadora como las del encuentro del cardenal Bertone con el jefe del Estado, el presidente del Gobierno, la vicepresidenta y el ministro de Asuntos Exteriores.

MUY POCO ha trascendido del contenido de las conversaciones mantenidas entre los interlocutores. Solo el mensaje que esperaba escuchar el representante del Papa: no se revisarán los acuerdos (el Concordato) con la Santa Sede; la reforma de la ley orgánica de libertad religiosa en nada afectará a los privilegios de los que disfruta de la Iglesia católica. Apenas una palabra sobre la crisis económica o una referencia a los sectores que más están sufriendo y sufrirán los efectos de dicha crisis. Parece que esos temas no entraban en la agenda ni del Vaticano ni del Gobierno, cuando están en el centro de las preocupaciones de los ciudadanos y en el escenario internacional, y constituyen el núcleo del cristianismo. ¡Qué alejamiento de la realidad y del Evangelio!

Lo que se buscaba era escenificar el nuevo clima de diálogo y la alianza Vaticano-Gobierno español. Al secretario de Estado del Vaticano le interesaba asegurar el mantenimiento del actual marco jurídico de las relaciones Iglesia-Estado y el trato de favor al catolicismo español oficial (no a todo el catolicismo). Al Gobierno le interesaba neutralizar la oposición (o, mejor, el tono de la misma) de los obispos españoles ante las reformas legales que van a sucederse durante esta legislatura. Y, a largo plazo, asegurar dos millones de votos que, según sus cálculos –a mi juicio, equivocados– podrían perder con el cambio del actual estatuto jurídico de la Iglesia católica.

Para que nada desentonara en ese clima idílico de concordia, se demoró la presentación de las conclusiones de la subcomisión parlamentaria del aborto, favorable a la ley de plazos. El día de la llegada de Bertone a España, el PSOE –con la colaboración necesaria del PP– votó en el Congreso de los Diputados en contra de varias proposiciones de IU, ERC e Iniciativa per Catalunya sobre la apostasía, la revisión de los acuerdos con la Santa Sede, la creación de una subcomisión que estudiara el tema de la eutanasia y la retirada de símbolos religiosos en la toma de posesión de altos cargos. Vuelve a repetirse la historia bíblica de la venta de la primogenitura de Esaú a su hermano Jacob por un plato de lentejas. ¿A qué precio está vendiendo el Gobierno la laicidad del Estado? Al de mantener a la Iglesia católica sus privilegios multiseculares.

DESDE HACE tiempo, y especialmente en los días previos a la visita, determinados sectores de la información católica vienen hablando del distanciamiento entre el Papa y el presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Rouco Varela, entre este y el cardenal Cañizares, e incluso han llegado a afirmar que Bertone venía a “tirar de las orejas” a Rouco. Son, a mi juicio, puras especulaciones. No existe un solo síntoma que lo demuestre. Y es normal en una institución tan centralista y jerarquizada como la Iglesia católica.

El discurso de Bertone ante los obispos españoles no dejó lugar a dudas sobre la plena sintonía entre Benedicto XVI, Rouco y Cañizares. Hay textos del mismo que son casi un calco literal de las tomas de postura del presidente de los obispos españoles. He aquí algunos ejemplos: la idea de Dios como fundamento de los derechos humanos; el “derecho natural” de los padres a la tarea educativa; la consideración del aborto como “una clara violación del orden de la Creación”; la negativa a aceptar el trato igual a todas las religiones; la superioridad de la legislación católica sobre la democrática; la defensa numantina de los símbolos religiosos en las instituciones públicas; la consideración del laicismo como hostilidad contra cualquier forma de relevancia política y cultural de la religión. Por eso, la intervención del representante del Papa en la sede episcopal de Añastro contó con el apoyo unánime de los obispos allí presentes, presididos por el arzobispo de Madrid.

TRAS LA visita de Bertone a España se ha creado un nuevo frente político-religioso formado por el Gobierno de la nación y la oposición del PP, el Vaticano y la jerarquía española, al que se ha sumado el Parlamento casi en pleno (con la excepción de IU, ICV y ERC), para defender los privilegios de la Iglesia católica y frenar la construcción del Estado laico. La visita de Bertone ha sido muy rentable para el Vaticano y la Iglesia católica. ¿Y para el Estado?

Fuente: Bitácora Almendrón. Tribuna Libre © Miguel Moliné Escalona

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