sábado, marzo 17, 2007

La encrucijada libanesa: ¿estabilidad o guerra civil en 2007?

Por George Emile Irani, director del Programa de África y Oriente Medio del Centro Internacional de Toledo para la Paz (CITpax) y autor de varias publicaciones sobre Líbano y Oriente Medio (REAL INSTITUTO ELCANO, 16/03/07):

Tema: Líbano se encuentra una vez más en una importante encrucijada: estabilidad o guerra civil. A principios de 2007, sigue sin saberse cuál será el camino hacia el que se dirige la Tierra de los Cedros.

Resumen: Los Acuerdos de Taif de 1989 que pusieron fin a la guerra civil libanesa están ya desfasados y se han visto superados por los acontecimientos. El problema fundamental sigue siendo la cuestión de la identidad, los valores y las opciones disponibles. ¿Qué tipo de Líbano quieren los libaneses? Estas cuestiones surgieron a raíz de la neutralización de Hizbulá (Partido de Dios) como importante fuerza de resistencia en el sur de Líbano y del despliegue conjunto de las Fuerzas Armadas libanesas y de la UNIFIL en la frontera internacional con Israel. Hizbulá ha optado ahora por centrar su activismo político en el panorama político interno. Este cambio de enfoque ha llevado a un punto muerto en las instituciones políticas libanesas.

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La otra guerra que Washington no está ganando

Por Miguel Díaz, ex director del Programa de las Américas del CSIS (REAL INSTITUTO ELCANO, 16/03/07):

Tema: Para EEUU, la guerra contra las bandas juveniles centroamericanas sólo se ve superada en importancia por la guerra contra el terrorismo internacional.

Resumen: En un discurso que pronunció el pasado mes de marzo, el fiscal general estadounidense, Alberto Gonzales, declaró que la guerra contra las bandas juveniles centroamericanas en general, y contra la Mara Salvatrucha (MS-13) en particular, sólo es superada en importancia por la guerra contra al-Qaeda. Por desgracia, de forma muy similar a lo que sucede con la guerra contra el terrorismo internacional en Irak, EEUU está consiguiendo escasos resultados en la lucha contra estas bandas. De hecho, los datos indican que las maras, como suelen denominarse estas bandas en Centroamérica, han aumentado de tamaño, son más violentas y están mejor organizadas, lo cual aumenta hasta niveles alarmantes la amenaza que representan para Centroamérica y EEUU.

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Una época multipolar

Por Mário Soares, ex presidente y ex primer ministro de Portugal. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 17/03/07):

En un artículo de opinión publicado en Le Monde el pasado 23 de febrero, el gran periodista André Fontaine se hacía la siguiente pregunta -inocente, pero de extrema pertinencia para los responsables políticos de la Unión Europea-: “¿Seguirá habiendo una única superpotencia?”.

Y lo curioso es que antes del 11 de septiembre de 2001, hace escasamente seis años, a nadie le habría asaltado la menor duda para responder que sí. Sin vacilación alguna. ¿Es que no había ganado Estados Unidos la guerra fría? ¿Es que no era una superpotencia militar sin rival en el mundo? ¿No tenía un poderío económico y tecnológico igualmente sin parangón? Y, entretanto, el 11 de septiembre, inesperadamente, reveló al mundo la vulnerabilidad del “imperio”. De forma absolutamente imprevisible.

Con todo, fueron pocos quienes percibieron, entonces, que el mundo estaba a punto de entrar en una nueva época. Todos los miembros del Consejo de Seguridad, unánimemente, se apresuraron a manifestar su total solidaridad con Estados Unidos. Así como, obviamente, los aliados europeos, la gran mayoría de los países árabes y los Estados más significativos de los cinco continentes. Se trató, sin embargo, de un capital que se desbarató en un tiempo récord.

En efecto, la estrategia de la Administración de Bush para hacer frente al terrorismo lo echó todo a perder, como hoy resulta evidente. Las causas fueron la arrogancia estadounidense y lo unilateral de la apresurada represalia a la que se lanzó sin criterio, hasta el extremo de intentar ignorar a la propia ONU. El aprovechamiento de la OTAN, que pasó de “organización defensiva”, de contención estratégica del “enemigo” soviético, a simple “brazo armado” de Estados Unidos, al atacar Afganistán -en busca de Osama Bin Laden, que, además, sigue libre, activo e impune- y, más tarde, la invasión de Irak, con el falso pretexto de la existencia de armas de destrucción masiva, se revelaron operaciones absolutamente desastrosas. Para la opinión pública mundial, para la propia opinión norteamericana, obligando a las cancillerías a replantearse sus estrategias globales.

El “atolladero” en el que se transformó Irak -y con él todo Oriente Medio-, la eclosión de Irán como potencia regional y en vías de obtener armas nucleares, la derrota de Israel en Líbano, una guerra de agresión inútil y desastrosa, el agravamiento del conflicto palestino-israelí, cada vez más intrincado, explican, en buena parte, el resultado de las recientes elecciones norteamericanas, catastrófico para Bush. Por otro lado, el descrédito universal de la Administración de Bush -que perdió toda autoridad moral, debido al desprecio mostrado hacia el derecho internacional y los derechos humanos, evidenciado principalmente en el trato infligido a los “sospechosos de terrorismo” en Guantánamo y en Abu-Graib- y, sobre todo, el desorden global en el que se encuentra el mundo, ante la manifiesta impotencia de la “superpotencia” americana, hicieron el resto.

Cuando hasta Tony Blair, el más fiel de los aliados de Bush, se ve obligado a anunciar la retirada de las tropas inglesas de Irak antes de su propia retirada de la escena política y reconoce que fue víctima de un engaño, puede comprenderse perfectamente el alcance del desastre de las políticas de Bush. Para no hablar de la crítica situación económica en la que se encuentra hoy Estados Unidos, con un crecimiento del desempleo, tensiones sociales y una inflación que empieza a ser preocupante, y ello en el marco de una globalización que genera terribles desigualdades y con una criminalidad internacional bien organizada, que abarca desde el “contrabando nuclear al mercado de esclavos”, como escribe Moisés Naím, ex director ejecutivo del Banco Mundial, en su libro Ilícito. A lo que hay que sumar el descontento, bastante audible ya, de las jerarquías militares.

¿Está Estados Unidos en condiciones para atacar a Irán, aunque sea por medio de Israel? En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas va esbozándose un frente del no, alentado por Rusia y por China. Además, Putin se permite criticar abiertamente la política de Bush, escogiendo para mayor resonancia la simbólica ciudad alemana de Múnich. China, con su habitual proceso, sigue avanzando en su política expansionista, manteniendo reservas tan altas de títulos del Tesoro americano -y de dólares- que le permitirían, en cualquier momento, provocar gravísimos problemas a la economía americana. Los distintos Estados de Iberoamérica -tanto los más radicales como los reformistas, e incluso los seudoaliados, como Colombia- están en proceso de escapar paulatinamente, por primera vez, al control de su gran vecino del Norte.

La Unión Europea tarda en reaccionar, incapaz, por el momento, de definir una política autónoma y de expresarse con una sola voz. Pero, en cualquier caso, sigue siendo el único gran polo de desarrollo global capaz de ayudar en serio a Estados Unidos a salir del callejón, aparentemente sin salida, en el que se encuentra. Reformulando una nueva estrategia mundial, abierta a todos los horizontes. Una vez que desaparezca Bush, naturalmente. Pero el tiempo apremia. Y en ello estriba la mayor dificultad.

Ciencia, democracia y procomún

Por Carlos Martínez-A., presidente del CSIC, y Antonio Lafuente, investigador del mismo centro (EL PAÍS, 17/03/07):

En las sociedades desarrolladas, la ciencia se ha convertido en un elemento tan importante como el aire que respiramos y ambos, una y otro, sólo son sostenibles con la complicidad y el esfuerzo de la ciudadanía. Por eso resulta oportuno dedicar un año a la ciencia, para que todos, del Gobierno a los ciudadanos, pasando por los centros públicos de investigación, las comunidades autónomas, sindicatos, empresarios y medios de comunicación, tengan ocasión de dialogar y construir así un compromiso público.

La ciencia conserva todavía el aura de haber convertido el desinterés, el cosmopolitismo, el comunitarismo y el escepticismo en sus señas de identidad. Y así confiamos en los científicos no sólo por los descubrimientos que hacen, sino también por los valores que sostienen. La salud, la alimentación, el transporte, la energía, las comunicaciones y el medioambiente son dimensiones de la vida que están en el ámbito de competencia de los científicos. Es obvio que cualquier actuación sobre estos sectores tiene repercusiones directas para los ciudadanos, ya sea porque influyen en la calidad de su vida cotidiana, ya sea porque su explotación, necesaria para la creación de riqueza, ha movilizado negocios orientados a la cuenta de resultados.

Cada día es más frecuente que los medios hablen de crisis como la de las vacas locas, los transgénicos, la capa de ozono, la lluvia ácida, los residuos radiactivos, los abusos con pesticidas, la contaminación atmosférica o el crecimiento de las enfermedades alérgicas o mentales. Por extensión, cada vez son mayores las dudas sobre lo que comemos, bebemos o respiramos y por eso parece existir un consenso de que nos enfrentamos a problemas que no pueden ser tratados sólo como asuntos científicos o administrativos. Además, a medida que se difumina la frontera entre lo público y lo privado, escasea la información cualificada a la que el ciudadano tiene acceso. Y es que, en efecto, a pesar de que es clave en nuestro mundo el papel del conocimiento, aún no se ha generalizado la exigencia de que la ciencia debe ser un bien de todos y, por tanto, debe ser accesible a todos los ciudadanos.

El problema del cambio climático es un buen ejemplo de lo que está pasando. Las batallas biomédicas contra el cáncer, comparten hoy protagonismo con un nuevo tipo de actores imprevisto: las imágenes helicoidales de la molécula de ADN han sido sustituidas por mapas del planeta que muestran con gradientes de color la variación de temperaturas. Antes se hablaba de genes y moléculas para anunciar promesas de curación, hoy se muestran glaciares y osos para hablar de urgencias, culpas y catástrofes. Las imágenes dejaron de ser abstractas y empiezan a ser reales. Las probetas han sido reemplazadas por satélites, las ciencias biológicas por las físicas, los fenómenos controlados en el ámbito restringido del laboratorio por experimentos planetarios en tiempo real en donde todos estamos insertos. Y si hoy es el clima, mañana será la energía, como ayer fue la alimentación.

Las crisis medioambientales, alimentarias, sanitarias, urbanas o migratorias muestran el inadecuado tratamiento que reciben los bienes comunes: el aire, el agua, el paisaje, las calles, el conocimiento, el arte, el silencio, el genoma, los acuíferos o las especies, son bienes que pertenecen a todos y a nadie al mismo tiempo, bienes que deberían, en consecuencia, integrar el procomún.

Los nuevos tiempos dominados por el conocimiento, la participación y la conciencia de riesgos globales, aconsejan cambiar de política o, quizá, reinventar la política. ¿Puede ser privatizada la función fotosintética, el ciclo de los nutrientes o la polinización de las plantas, como lo están siendo las semillas, los fondos oceánicos y los acuíferos? ¿No es parte de nuestra responsabilidad transmitir a nuestros hijos los dones de la naturaleza y la cultura? ¿No es nuestra responsabilidad reafirmar un compromiso con la defensa del bien común y de los nuevos patrimonios?

Los nuevos patrimonios tienen un componente científico indudable, además de dos características que los distinguen de los antiguos: son planetarios y sólo se hacen visibles cuando están amenazados. Defenderlos, implica inventariarlos y ponerlos en valor, lo que es tanto como socializarlos. No basta, sin embargo, con promover políticas de comunicación más o menos acertadas: hay que aprender a gestionarlos y, por tanto, necesitamos conocerlos a fondo. Para ello, más que intentar recluirlos en un museo que no podría contenerlos, hay que acudir a foros que nos ayuden a visualizar los riesgos hacia los que nos encaminamos si el procomún no es protegido. Para subrayar el valor de los nuevos patrimonios, necesitamos experimentar con los códigos que lo representan y así asomarnos a los abismos que pudieran derivarse de su manipulación irresponsable.

Nunca ha sido más claro el hilo que une ciencia, democracia y patrimonio. Nuestras sociedades se han hecho muy complejas y, al igual que serían inhabitables si no pudieran garantizar la pluralidad de culturas y sensibilidades, tampoco pueden sobrevivir sin que los debates públicos se resuelvan sobre fundamentos objetivos. La calidad y transparencia de la información circulante son, hoy más que nunca, una garantía de que podremos preservar los patrimonios en los que habitamos, empezando por la democracia y el conocimiento mismo, y continuando por la memoria, la lengua, los números, las calles y el folclore, por no volver a citar los dones heredados de la naturaleza.

La deriva internacionalista que dio el conocimiento hacia comienzos de siglo XX, debería prolongarse ahora con el de una cultura científica global. Para ello, debemos identificar nuevos espacios que no sean torres de marfil consagradas al conocimiento, sino lugares abiertos a los intercambios, con vocación de ágoras del procomún, capaces de dar digno acomodo a las personas e instituciones preocupadas por el medio ambiente, la salud, el saber o los espacios públicos. Un gran espacio, preferentemente un lugar de la memoria, para dar cobijo al procomún, instrumento innovador y representativo de la nueva res pública de los ciudadanos en la que se experimentaría con nuevas formas de hacer política y de hacer ciudad. En el procomún, al experimentar con los nuevos patrimonios y sugerir formas de gestionarlos, no es sólo un ámbito nuevo y necesario de participación, sino un instrumento clave para la gobernanza.

Se trata en definitiva de crear un espacio público que ayude a vertebrar las muchas culturas con las que convivimos y que, por tanto, sea una apuesta vanguardista que contribuya a desplegar toda la potencial creatividad política y cultural que anida en la ciudadanía, lo que además de convertir la urbe en un espacio más habitable, situará a España en la red de países que han apostado por asumir responsabilidades globales.

No exportar la crispación

Por Neil Kinnock, comisario británico durante de 10 años y líder de Partido Laborista; Denis MacShane, Joyce Quine y Keith Vatz ex ministros británicos de Asuntos Europeos; y Gary Titley, líder del grupo laborista en el Parlamento Europeo. Traducción de News Clips (EL PAÍS, 17/03/07):

No acostumbramos comentar la política nacional de otros países con Gobiernos elegidos democráticamente, ni intervenir en sus debates internos. Sin embargo, el pasado sábado, el Partido Popular organizó una manifestación en las calles de Londres para protestar contra la política antiterrorista del presidente Zapatero. No tenemos la más mínima objeción en cuanto a que los partidos de la oposición usen el Reino Unido como plataforma para expresar sus opiniones, pero en esta ocasión no podemos dejar pasar sin comentario alguno la protesta escenificada en nuestro país.

Todos nosotros hemos estado profundamente implicados en los asuntos europeos, tanto en la Comisión y el Parlamento europeos como en los ministerios para Europa de los Gobiernos británicos. Y todos hemos trabajado codo con codo junto a nuestros colegas españoles de Gobiernos de izquierdas y de derechas. Sabemos que el terrorismo de ETA es un mal y hemos colaborado durante muchos años con los diferentes Gobiernos españoles para erradicar este cáncer cuando ha buscado refugio en Reino Unido, viniera de donde viniera. Nuestro Gobierno seguirá haciéndolo. Y el primer ministro Tony Blair también ha dejado claro que también seguiremos apoyando al Gobierno español en su búsqueda de la paz y de una solución al problema vasco. No pueden compararse directamente los dos procesos, pero sabemos por nuestra experiencia con Irlanda del Norte que el diluir un conflicto político violento puede ser largo y doloroso.

Para poder seguir adelante se deben tomar decisiones difíciles. Ésa es la labor de los Gobiernos elegidos democráticamente. Como dijo Tony Blair en su visita a Madrid del pasado año: “Lo único que he aprendido [de Irlanda del Norte] es que no hay modo de hacer que estas cosas funcionen si no es con una determinación tenaz de conseguir el éxito… Hay muchos altibajos y muchas dificultades, pero merece la pena perseverar y, aunque a veces es difícil hacerlo, éste es siempre el buen camino”.

En los países libres, encontrar la solución a problemas complicados es tarea de los Gobiernos y de los partidos de la oposición. En nuestra opinión, es poco probable que exportar la crispación a las calles de Londres favorezca ese proceso. Y aún menos cuando el debate se centra exclusivamente en un asunto específico de un país, aunque sea uno tan grave como el terrorismo doméstico.

Hemos visto de primera mano la contribución que puede hacer España en los foros internacionales y la importancia que tiene como socio en Europa. Como una de las economías más fuertes del Continente, España ha participado activamente en la elaboración de la actual política de la Unión Europea y, en la actual situación de fluidez en cuanto al futuro de la UE, sabemos que su voz será importante a la hora de guiar los próximos pasos.

La seguridad común y el bienestar de los ciudadanos europeos dependen, por ejemplo, de que encontremos soluciones consensuadas a varios problemas que se nos presentan ahora a todos. El cambio climático podría tener consecuencias profundas y perjudiciales para todos los países, y para hacerle frente se requiere una acción conjunta. Europa ha guiado el camino en lo referente al cambio climático; ahora está a punto de dar otro paso adelante y necesitará redoblar sus esfuerzos de nuevo en los años venideros. El crimen organizado y el tráfico de personas no conocen fronteras ni límites internacionales, y sólo podemos ocuparnos de ellos mediante la acción colectiva. La inmigración en toda Europa es un fenómeno que está transformando comunidades y ciudades, desde Sevilla hasta Estocolmo. La futura gestión de los flujos migratorios, que tienen un impacto muy real en las vidas de los ciudadanos, debe guiarse por políticas que sean sensatas y justas para todos.

Encontrar las políticas correctas requiere serias discusiones y debates que impliquen a todo el mundo, porque estamos hablando de problemas reales e importantes para todos los europeos. Para los electores que tenemos el privilegio de representar aquí, en Gran Bretaña, y para el pueblo español. Y para que eso suceda, debemos mirar hacia afuera, no hacia adentro.

Los conflictos teológicos en una sociedad moderna

Por Juan Antonio Estrada, catedrático de Filosofía. Universidad de Granada (EL PÁIS, 17/03/07):

El reto de la Iglesia católica en la sociedad moderna estriba, entre otras características, en que no hay súbditos, sino ciudadanos; en que no hay homogeneidad de creencias, sino pluralidad ideológica y axiológica, y en que se pasa de la autoridad del cargo a la de los argumentos. Ya no se cree simplemente en función de quien lo dice, sino que se esperan argumentos y razones que permitan asumir una directriz, mandamiento o doctrina. El pluralismo de las sociedades modernas, que afecta también a la base social del cristianismo, hace inevitables los conflictos, dada la heterogeneidad de mentalidades e intereses. Hay diversas interpretaciones del cristianismo, que han dado lugar a distintas Iglesias y confesiones, y también a distintas corrientes de opinión dentro de cada Iglesia. De ahí, la importancia de una teología plural, como lo es la sociedad y la Iglesia real. Cuando surge una interpretación o corriente teológica que suscite temores, dudas o consecuencias negativas hay que esperar que sea la misma comunidad teológica la que responda a la corriente o autor implicado. En la iglesia hay cientos de instituciones superiores de teología y son innumerables los teólogos que están dispuestos a evaluar, criticar y responder, caso dado, ante cualquier pronunciamiento teológico con el que no se esté de acuerdo. De esta manera, se facilita la labor teológica con las correcciones que plantea una amplia comunidad de pensadores, capacitados y con argumentos para debatir las cuestiones. De la discusión libre, se puede esperar que se impongan los que tienen mejores razones.

En cambio, el modelo tradicional, que se potenció con el Syllabus de Pío IX en 1864, parte de una teología en la que la Iglesia es una sociedad desigual, en la que unos mandan y otros obedecen, unos enseñan y otros aprenden. Desde ahí se propugna el ideal de la unanimidad en las creencias, que son las que determina la Jerarquía, y se defiende una concepción estrictamente vertical de la Iglesia, en la que la obediencia al magisterio es la piedra angular de la teología. Ésta se reduce a comentar, defender y aplicar los pronunciamientos del magisterio eclesiástico, mucho más cuando el magisterio jerárquico desarrolla su propia teología, que se convierte en oficial, y se convierte en el árbitro único que decide en las controversias teológicas, por encima de la misma comunidad de teólogos. Ya no hay dos magisterios autónomos, el de los doctores y el jerárquico, sino que el segundo domina totalmente al primero e interviene cuando lo estima conveniente.

El resultado ha sido que durante los siglos XIX y XX se acumulan los nombres de teólogos de prestigio amonestados, sancionados y condenados por la jerarquía. El que luego les diera la razón la Iglesia y la teología, no quita que se prosiga con el mismo error, porque no se aprende de la historia. El concilio Vaticano II rompió este planteamiento llamando a los teólogos disidentes y sospechosos como peritos y consultores del Concilio. Se procedió a reformar el Oficio de la Santa Inquisición, que pasó a ser Congregación de la Fe, y se escucharon las voces críticas de los teólogos que cuestionaban a un tribunal en que convergen juez y fiscal, sin que los encausados gocen de derechos fundamentales para defenderse como conocer las acusaciones y los acusadores, y tener pleno acceso a todos los documentos. Hay una larga lista de teólogos importantes que se han expresado en este sentido: Rahner, Schillebeeckx, Chenu, Congar, Küng, Häring…

Cuarenta años después del Vaticano II, la teología tiene los mismos problemas. No han cambiado las cosas en lo fundamental, aunque se han modernizado los procedimientos inquisitoriales. En el posconcilio ha habido más de un centenar de teólogos amonestados, sancionados, destituidos o condenados, entre ellos figuras relevantes como antes del Concilio. El peso del antimodernismo y el rechazo de elementos democráticos que se dieron en otros siglos en la Iglesia, se une al lastre de una teología lastrada por el miedo, la autocensura y un control minucioso. Se prefiere repetir viejos textos dogmáticos y magisteriales en lugar de buscar nuevos caminos que respondan a una sociedad diferente. Así se genera una teología que tiene respuestas para las preguntas que ya casi nadie se hace, y pasa de largo sin respuestas ante los nuevos problemas de hoy. Desde ahí la evangelización de la sociedad moderna es inviable, es inevitable la pérdida de autoridad moral por parte de la jerarquía y crece la distancia con la sensibilidad cultural.

Paradójicamente es lo que comentaba el joven teólogo Ratzinger en 1968, comparando al teólogo con un payaso anticuado: “Se conoce lo que dice y se sabe también que sus ideas no tienen que ver con la realidad. Se le puede escuchar confiado, sin temor al peligro de tener que preocuparse seriamente por algo” (Introducción al cristianismo, página 22). La teología para ser creativa y actual necesita libertad, argumentación y pluralidad. Precisamente lo que más cuesta a una Iglesia marcada por la involución tanto mayor cuanto más amenazante se percibe el pluralismo de la sociedad. Una Iglesia que persigue a las corrientes teológicas más creativas y comprometidas que nacen en su seno está condenada a la esterilidad del pensamiento y a que muchos cristianos cada vez prescindan de lo que dicen sus autoridades.

miércoles, marzo 14, 2007

El regreso de la Edad Media

Gracias a Mus encontré esta nota:

El fundamentalismo religioso continúa su avance indetenible, erosionando las libertades, negando la ciencia y proclamando como única verdad aceptable la de su libro sagrado.

¿Dónde? En los Estados Unidos.

Según información del New York Times y de La Jornada, el embate religioso ha acelerado su lucha contra la ciencia, sobre todo en el campo de batalla más delicado: el del aula escolar.

Un nuevo proyecto educativo en el estado de Georgia pretende que se omita por completo cualquier mención a la palabra "evolución" y niega que se pueda hablar de una "larga" historia de la Tierra, ya que según los fundamentalistas nuestro planeta tiene apenas unos miles de años desde su creación, y no ha habido evolución alguna entre los seres vivos.

La superintendente escolar de Georgia, Kathy Cox, promueve la idea de que se enseñen las distintas teorías sobre el origen de la vida, lo que en resumen significa que las supersticiones bíblicas recibirían en el salón de clases el mismo tratamiento que los estudios de la geología, la biología, la paleontología y la paleoantropología.

¿Por qué? Porque Kathy Cox está aliada con los padres de familia cristianos que consideran herético que se les enseñe a sus hijos algo que contradiga a la Biblia.

Tal idea distorsionada de la educación ya se ha impuesto en otros lugares de los Estados Unidos, como el condado de Cobb al norte de Atlanta, donde ya se enseña a los alumnos "creacionismo" junto con la ciencia. Y otros, como el estado de Alabama, obligan a los editores de libros de texto a señalar que la evolución es una teoría "controvertida".

Mientras tanto, el Servicio de Parques de los Estados Unidos ha dejado de explicar que el Cañón del Colorado fue resultado de la fuerza de la erosión del río Colorado durante 6 millones de años y ha publicado un folleto que afirma que cañón surgió hace 6 mil años y se formó en unos cuantos días a consecuencia del diluvio del que habla la Biblia en el Génesis

Es evidente que los jóvenes científicos estadounidenses del futuro estarán asombrosamente mal preparados, lo cual es grave.

Más grave aún es pensar en los líderes políticos, financieros y de opinión que en el futuro tendrán poder de decision en todo el mundo: talibanes ignorantes, cavernarios, fanatizados y, ellos sí, con armas de destrucción masiva en cantidad suficiente para acabar con el planeta.

Ciencia y Fe





















Sensacional diagrama de flujo publicado por su creador Wellington Grey, profesor de física y cartonista, en su blog.

Gracias a Días del futuro pasado he podido ver este polémico video en el que no se hace sino constatar la IDEA del arte, es decir la definición contemporánea que hoy en día tenemos del mismo; y lo que los responsables del reportaje muestran con sorna y risas, no es más que la confirmación del componente de subjetividad que tiene el arte moderno (y que siempre ha tenido el arte), el cual fue catapultado en los años 60 y 70 hasta extremos inverosímiles por críticos como Greenberg.

En ese sentido hay un libro que ilustra perfectamente este tema y que los invito a leer: La palabra pintada de Tom Wolfe, y si no tienen ganas de leerse ese ameno tomo, pues siempre nos quedará Picasso:

"A los doce años sabía dibujar como Rafael pero necesité toda una vida para poder aprender a pintar como un niño".

La Habitacion de los libros raros






Los cuatro libros de Arquitectura, de Palladio






El sitio web La habitación de los libros raros o Rare Book Room pone a disposición de los internautas alrededor de 400 libros escaneados en alta resolución. Se trata de obras “raras” por la dificultad que el común de los lectores tiene de acceder a las ediciones originales de libros antiguos de autores como Galileo, Newton, Shakespeare o Darwin.





Una de las imágenes que ilustran el libro “Aya Sofía Constantinople” (1852) de Gaspard Fossati



Se trata de obras de temática muy variada, algunas bellamente ilustradas. Un lugar para perderse entre páginas mohosas y polvorientas, con la ventaja de que no te hacen estornudar.


Mapa de Asia incluido en la obra “Atlas sive cosmographicae meditationes de fabrica” (1595) de Gerardus Mercator

Antiguos mapas de Africa






Mapa de Paolo Forlani, Venecia, 1562, 44 x 60 cm.






La Northwestern University ha puesto en internet una colección de 113 antiguos mapas de Africa, que abarcan un período entre 1530 y 1915. Muestran el progreso que se produjo en el conocimiento de la geografía del continente y el avance de la colonización.

Los cartógrafos trabajaron con escasos datos y por eso los mapas contienen grandes errores. Por ejemplo, el Nilo se encuentra incorrectamente situado en varios de ellos y el lago Victoria presenta formas diferentes. Muchos lagos, montes y yacimientos mineros se ubicaron a base de conjeturas.






Detalle del mapa anterior. Sur de la península Ibérica y norte de Marruecos.








En algunos se reflejan los viejos reinos africanos, como Abisinia. Otro muestra el imperio de Monomotapa. El mapa de Dahomey tiene ilustraciones referentes al comercio de esclavos. Un mapa de 1747 denomina a Africa Occidental como Negrolandia.

En el mapa más moderno (1915), figura un plano de Dakar, la capital de Senegal, que permite apreciar su estructura urbana.




Gerhard Mercator, Amsterdam, 1620. Detalle de un mapa de Berbería.










Los 113 mapas pueden verse en Northwestern University Library. Maps of Africa. Pueden buscarse por título, fecha, cartógrafo, país o región y lugar de edición. Por si acaso, aquí les dejo un link directo a los mapas ordenados por país o región.

Los aficionados a los mapas antiguos lo van a disfrutar.

OBITUARIO

El profesor Alvaro Núñez Medero ha fallecido durante la noche de ayer y el servicio se atiende en su domicilio particular. Sus restos serán cremados hoy, 14 de marzo de 2007. Mi sincero pésame a sus deudos y a la comunidad estudiantil que lo conoció.

lunes, marzo 12, 2007

La campaña del millón de firmas

Por Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz.
Traducción de Rima Sheermohammadi (EL PERIÓDICO, 11/03/07):

Irán es el único país de Oriente Medio que cuenta con más mujeres universitarias que hombres, puesto que ellas suman más del 65% de la población estudiantil. Mucho antes que sus congéneres en Suiza, las mujeres iranís obtuvieron el derecho a voto y acceso al Parlamento. A pesar de que el número de parlamentarias siempre ha sido menor que el de los hombres –un 5%, en la actualidad–, no se puede negar el hecho de que ellas han tenido presencia en los escaños a lo largo de todos estos años, y que en ningún momento han estado del todo ausentes. Asimismo, hoy en día, una gran parte del profesorado universitario en distintos campos, son mujeres. También participan en puestos directivos y administrativos. Lo curioso es que el hecho de que la mujer cuente con este espacio social no es propio solo del siglo XXI. Ya en la antigua Persia y en los primeros años del cristianismo, dos mujeres ocuparon el trono de la monarquía y fueron nombradas gobernantes.

Sin embargo,aun teniendo esta situación un tanto privilegiada, después de la Revolución Islámica se aprobaron leyes discriminatorias con el fin de debilitar la identidad de la mujer iraní. Podemos citar unas cuantas. Por ejemplo, en Irán la poligamia es legal. Una mujer casada, si quiere viajar, debe obtener el consentimiento de su esposo. El valor de la vida de una mujer corresponde a la mitad del valor de la de un hombre; por tanto, si hay un accidente y un coche atropella a un hombre y a una mujer, y los lesiona a ambos, la indemnización a la que la mujer tiene derecho es la mitad que la del hombre. En un juicio, el testimonio de dos mujeres iguala al de un solo hombre.

Las mujeres, en Irán, sufren estas leyes contrarias a su cultura, y por esta misma razón el movimiento feminista en ese país tiene un alcance y arraigo importantes. Es un movimiento que no tiene un líder, ni una oficina o sucursal, sino que su lugar está en el interior del hogar de todo iraní que cree en la igualdad de derechos. Este hecho ha fortalecido su causa, puesto que no hay un líder al que secuestrar o corromper para impedir que el movimiento cumpla sus objetivos, y ha impedido que el Gobierno iraní pudiera detener su progreso.

El movimiento feminista en Irán ha logrado hasta la fecha un avance considerable, al conseguir cambiar algunas leyes en favor de las mujeres. Entre ellas, la ley concerniente a la custodia de los hijos, que fue aprobada en enero del 2004, y cuyo cambio favoreció a las madres. Las actividades no se han detenido con este logro y, hasta que no se consiga una igualdad absoluta entre los derechos de la mujer y el hombre, no cesarán.

Últimamente, se está realizando una campaña en Irán, llamada Un millón de firmas, en la que cada mujer y cada hombre iranís que no estén conformes con las leyes discriminatorias pueden firmar una declaración en la que manifiesta su desacuerdo. Para la recogida de las firmas se han seguido dos métodos. Uno es promover el acceso a la página http://www.we-change.org/, donde el usuario puede obtener toda la información necesaria y posteriormente firmar el documento si desea participar. Muchas personalidades de renombre internacional, como el dalái lama, Desmond Tutu, el presidente de Costa Rica y todas las mujeres ganadores del Premio Nobel han manifestado de esta manera su pleno apoyo. La otra forma es reunir las adhesiones cara a cara: un grupo de mujeres jóvenes y voluntarias, tras recibir un curso de formación de corta duración, se entrevistan con otras mujeres en lugares como plazas de la ciudad, centros comerciales, estaciones de tren y autobús, oficinas del Gobierno y, en algunas ocasiones, incluso en casas particulares; allí les informan sobre las leyes discriminatorias hacia la mujer que mantiene el Ejecutivo, y luego solicitan las firmas. Este segundo método tiene la ventaja de que, además de obtener las firmas, consigue hacer llegar información y ayuda a las mujeres para que conozcan su situación desfavorable ante la ley.

La duración de esta campaña es de dos años, pero, según los pronósticos, seguramente terminará antes de la fecha prevista. Sus objetivos son concienciar a los ciudadanos sobre las leyes desfavorables hacia la mujer en Irán y anunciar el deseo de las mujeres y de los hombres de rectificar las leyes discriminatorias ante el Gobierno de la República Islámica de Irán y la opinión pública a nivel internacional.

Tras alcanzar el número de firmas previsto, los nombres de los firmantes se publicarán en la página http://www.we-change.org/. Además, se contabilizarán las prioridades de cambios legales elegidas por estos, y un grupo de letrados propondrán esas prioridades al Parlamento en forma de nuevas leyes.

Una de las constataciones más importantes de la iniciativa Un millón de firmas es la alta participación registrada por parte de los hombres iranís, hecho que demuestra que ellos también son conscientes de que la democracia sin el respeto a los derechos de la mujer no es posible, y que el movimiento feminista en cualquier país es el camino que se forja para alcanzar una verdadera democracia, no una importada. Invito a todos los lectores a que se dirijan a la citada página de internet con el fin de conocer los objetivos del movimiento feminista en Irán.

Manual de Redacción Científica

Gracias a José A. Mari Mutt del Departamento de Biología de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, podemos contar con esta interesante herramienta metodológica.

Esta obra fue escrita para estudiantes y para profesionales que inician sus carreras como investigadores y autores de artículos científicos. El manual se preparó específicamente para ayudarte a redactar y publicar los resultados de tus investigaciones; con un conocimiento práctico del tema aumentarás la probabilidad de que tus artículos sean aceptados y de que se publiquen con un mínimo de correcciones.

Algunos lectores preguntan por qué este trabajo contiene material y ejemplos en el idioma inglés. Hay una explicación y un propósito. La explicación es que el inglés es la lengua internacional de la ciencia y es probable que tarde o temprano quieras publicar artículos en ese idioma. El propósito es demostrar que los principios de la redacción científica son iguales en ambas lenguas; se puede escribir con precisión, claridad y brevedad en cualquier idioma.

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sábado, marzo 10, 2007

¿Qué ética universal? ¿Y qué ciudadanía?

Por Juan Antonio Martínez Camino, secretario general de la Conferencia Episcopal Española (EL MUNDO, 09/03/07):

Para los católicos es posible -y aun necesaria- una ética universal. Baste con aludir aquí a la arraigada doctrina de la ley natural, considerada, en cierto sentido, como previa a la ley de Cristo, y accesible, como principio, a todos los hombres, cristianos o no.

San Francisco Javier, en el mejor estilo universitario parisino del XVI, dedicaba largos días a disputar con los bonzos del Japón acerca de la existencia de un Dios omnipotente y bueno, creador del universo y de todas las razas humanas. Ellos le argüían que, de ser así, ese Dios no habría esperado a la llegada de Javier y de sus misioneros para darles a conocer a los japoneses un mensaje tan importante, consolador y decisivo. El navarro les respondía que el Creador había grabado en el corazón de todos los hombres -también de los antiguos nipones- su Ley de salvación.

La LOE ha planteado problemas inéditos en la democracia al introducir en el sistema educativo una nueva asignatura llamada Educación para la Ciudadanía (EpC). Hay quien escribe ahora que el fondo de la cuestión consiste en si se puede o no enseñar una ética universal o si solamente se pueden enseñar morales religiosas. Al parecer, la EpC representaría la ética universal y, por tanto, común a todos, frente a las enseñanzas morales de las religiones, que, en el mejor de los casos, no pasarían de representar opciones parciales y privadas de algunos. De ahí deducen algunos que los obispos, cuando rechazaron la EpC en su Declaración del pasado 28 de febrero, estarían propugnando, nada más y nada menos, que un peligroso escepticismo ético, ya que se mostrarían apegados a lo parcial y a lo privado, olvidando lo universal -¿y verdadero?-.

El problema de la posibilidad de una ética universal es ciertamente un asunto importante y concomitante con la cuestión que nos ocupa. Pero no es, a mi modo de ver, el nudo del problema que ahora se plantea. La cuestión está en si el Estado está legitimado o no para imponer a todos a través del sistema educativo una formación de la conciencia ética obligatoria y evaluable. Ésa es la infausta novedad de la EpC. Es curioso que algunos filósofos que ahora se aprestan a escribir los libros de texto de la nueva asignatura no parezcan preocupados por la inquietante creación de un instrumento coactivo para uniformar las conciencias de los jóvenes escolares. ¿Dónde queda el derecho fundamental de esos ciudadanos, que son los padres de los alumnos a quienes se pretende concienciar de esa manera?

La Constitución Española reconoce a los padres el derecho originario e inalienable de ser ellos quienes decidan qué tipo de educación moral habrán de recibir sus hijos. El Estado no puede sustraerles ese derecho arbitrando una asignatura como la EpC, cuyo objetivo es una formación moral de las conciencias, al margen de la libre elección de los padres. ¿Cómo es posible que los filósofos aludidos se muestren tan poco sensibles a este fundamental ejercicio de libertad y, en cambio, tan solícitos por asistir al Estado en tal invasión de las conciencias?

Es probable que esos escritores crean haber resuelto de modo incontrovertible qué es lo perteneciente al ámbito de la ética universal-común y qué lo restante para el campo de las opciones parciales-privadas. Siendo así, se sienten autorizados para colaborar con ciertos poderes públicos en la imposición de sus descubrimientos universales a los ciudadanos que, al menos hasta ahora, no han sido capaces de moverse más que en las oscuridades de lo parcial y de lo privado. La EpC traerá por fin la luz de lo universal para todos. Al menos, cuando los autores de los libros de texto crean en los mencionados descubrimientos.

Pero las cosas son más complejas de lo que parecen. Porque, en primer lugar, quienes así argumentan no pueden negar el hecho cierto de que al menos la moral religiosa católica plantea una pretensión de universalidad asistida de razones no menos concluyentes que las de quienes la tildan de «particular» desde otra supuesta universalidad. ¿Quién va a dirimir este litigio intelectual? ¿El Estado o el filósofo colaborador? Y aquí brota enseguida la segunda fuente de complejidad: es ingenuo, falso (y peligroso) suponer que el Estado y sus filósofos estén mejor capacitados que la sociedad (padres, escuelas, iglesias, etcétera) para representar lo verdaderamente universal y, sobre todo, para hacerlo vitalmente efectivo en las conciencias de las personas.

Ante estas complejidades tocantes a la fundamentación de la ética, los ordenamientos democráticos del mundo de la posguerra arbitraron los mecanismos legales apropiados para tratar de garantizar la libertad de enseñanza y de conciencia.

La piedra angular de dichos mecanismos es el reconocimiento expreso del derecho primordial de la sociedad (padres y escuelas) a formar la conciencia ética de las nuevas generaciones. Si este derecho no se respeta, como sucede en el caso de la LOE y de los decretos que la desarrollan, nos encontraremos tal vez con una moral de Estado (o mejor, de ciertos grupos de poder) impuesta a todos por la fuerza de la ley, pero no necesariamente con la moral universal que responde a la naturaleza personal del ser humano.

Valgan dos muestras al respecto, tomadas de las enseñanzas que serán legalmente obligatorias para los alumnos de Secundaria de todos los centros. Las copio de la mencionada Declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, titulada La Ley Orgánica de Educación (LOE), los Reales Decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas:

La primera: «La verdad no juega papel alguno en los Decretos…». La segunda: «En cambio, el nuevo concepto de homofobia forma parte de los contenidos previstos como enseñanzas mínimas por los Reales Decretos. Bajo tal concepto se esconde una visión de la constitución de la persona más ligada a las llamadas orientaciones sexuales que al sexo. De ahí que el sexo, es decir, la identidad de la persona como varón o como mujer, sea suplantado por el género, precisamente cuando se señalan los criterios según los cuales se evaluará la conciencia moral de los alumnos de Secundaria».

Es cierto que la rarísima Ley de reforma del Código Civil en materia de matrimonio, de junio de 2005, presupone una visión del hombre guiada por la llamada «ideología del género», sucintamente caracterizada en el párrafo tomado de la Declaración episcopal. Por eso nos encontramos hoy en España con que, para el Código, el matrimonio no es la unión de un varón y una mujer; es decir, nos encontramos con que el matrimonio no es reconocido por la ley. Pero eso no quiere decir que la sociedad comparta mayoritariamente tales disposiciones, al menos, con suficiente conocimiento de causa. Y, aun en el caso de que así fuera, un filósofo no debería nunca confundir mayoritario con universal, opinión con verdad. El filósofo sabrá valerse, pero, ¿y el alumno cuya conciencia haya sido formada según un programa carente del concepto de verdad?

En definitiva, mientras los instrumentos para determinar qué ética universal y qué ciudadanía sean en verdad universales sigan siendo los que suelen ser, la mejor manera de colaborar razonablemente a la formación moral de las personas, que han de ser también buenos ciudadanos, será asumir el papel que a cada uno le corresponde en una sociedad activa y responsable.

Ante la actual situación legal, los padres y las escuelas harán muy bien en defender sus derechos por todos los medios legítimos a su alcance, incluida, en su caso, la objeción de conciencia, si así lo juzgan necesario.

Bachelet y su cambio político y cultural

Por Marta Lamas, antropóloga mexicana y directora de la revista Debate Feminista (EL PAÍS, 09/03/07):

Hace un año, el 11 de marzo del 2006, Michelle Bachelet declaró, en su primer discurso como presidenta, que ese día marcaba el comienzo en Chile de un estilo de gobierno más dialogante y participativo. “Yo fui la candidata de los ciudadanos; ahora seré la presidenta de los ciudadanos”. Bachelet alentó muchas expectativas, especialmente entre las mujeres. Divorciada, madre soltera, socialista y atea, representaba a amplios sectores de la población que no habían visto sus deseos y necesidades reflejados en la agenda gubernamental. Su gesto de nombrar un Gobierno paritario fue más eficaz que cualquier discurso feminista. Desde su condición de hija de militar leal a Allende, torturado y asesinado por Pinochet, se propuso ganar la confianza de Chile y restañar viejas heridas.

En su carta de navegación declaró: “Tenemos el compromiso de llegar al 2010 con un país más moderno, integrado, desarrollado y solidario, con una sociedad cohesionada, centrada en los ciudadanos”. Las cuatro grandes transformaciones y cuatro áreas de trabajo que planteó son:

1. Reforma del sistema de previsión social para asegurar pensiones dignas y decentes.

2. Educación de calidad.

3. Innovación para el desarrollo.

4. Calidad de vida.

O sea, pretende lograr un Chile más seguro, más próspero, en el que se viva mejor y que esté más integrado.

Además de esas prioridades, Bachelet ha seguido desarrollando cambios muy profundos iniciados en las administraciones anteriores, como imprimir mayor solidaridad al sistema de salud, compromisos explícitos respecto de los derechos ciudadanos, la más importante reforma de la justicia de los últimos cien años, la transformación radical del sistema de transporte público de Santiago, que incluye un papel planificador clave del Estado para cuidar el medio ambiente incorporando una modernización tecnológica. Hay que destacar que son reformas que insertan la participación del sector privado bajo una dirección estatal, y que esbozan una alternativa al modelo neoliberal. Su gran desafío es traducir lineamientos presentes en esas reformas en el campo educativo.

Sin embargo, gobernar con un equipo nuevo, joven y paritario ha sido difícil. Bachelet ha tenido que encarar problemas heredados, además de asumir resbalones propios. En el plano social, el paro estudiantil de los jóvenes de 12 a 17 años, que concitó el apoyo de la mayoría de los chilenos, tiró a dos ministros, el del Interior y el de Educación; y recientemente la implementación del Transantiago ha provocado algunas molestias a usuarios reacios al cambio, originadas por las dificultades propias de un sistema inédito en proceso de ajuste.

Además, más allá de la imprescindible fiscalización que requiere toda democracia, la prensa le ha sido adversa. Concentrados en destacar y magnificar los errores que cualquier gestión gubernamental conlleva, los medios se han mostrado ciegos ante notables aciertos que auguran un avance indiscutible. En especial, han sido voceros de la iracunda Iglesia católica, escandalizada por medidas como la distribución entre adolescentes de la anticoncepción de emergencia. En el plano político, tal vez la mayor dificultad radica en el desgaste de la coalición gobernante, tanto por el tiempo de ejercicio del poder (con casos de corrupción), como porque al terminar un proceso de transición emergen nuevos temas.

Pese a ello, las encuestas le otorgan a su Gobierno una aprobación ciudadana de más del 50%, cifra que Frei no alcanzó en sus seis años de gobierno y que Lagos apenas logró al cuarto del suyo. Pero esas mismas encuestas registran que muchos consideran “débil” a Bachelet (59%) y un 48% piensa que ha actuado sin destreza ni habilidad frente a un 44% que piensa lo contrario. Esta información plantea la paradoja, como señaló Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales, de una presidenta mal evaluada pero en la que la gente confía. Su estilo sencillo, tan alejado del autoritarismo inherente al puesto, ha sido interpretado como debilidad. Sin duda, tener a una mujer como ella dirigiendo el Gobierno implica un cambio cultural que, como todos los de su tipo, es muy lento.

A un año de su toma de posesión, la presidenta de Chile ha rebasado generosamente las expectativas que desató. Además, ha sorprendido con sus gestos simbólicos. Carlos Peña señaló que, al limitar las exequias de Pinochet al ámbito militar, Bachelet logró explícitamente que el recuerdo del dictador no ingresara al panteón cívico. Así, al negarle el funeral republicano de Estado, respetó la memoria colectiva.

Su gran acierto ha sido elegir el eje de la protección social para ampliar la modernización democrática en Chile. En menos de un año aumentó las pensiones bajas a 1.200.000 chilenos y garantizó la atención de salud a los más necesitados. Para este año, destinó dos de cada tres pesos del presupuesto a inversión y gasto social. Todas las personas enferman y todas van a envejecer, y al construir un sistema de protección social que dé a los chilenos y sus familias “la tranquilidad de saber que tendrán un trabajo digno y decente, que tendrán una vejez digna”, Bachelet está sentando los cimientos de una sociedad más igualitaria y solidaria. Transformar el modelo de seguridad social es, en el fondo, transformar el Estado.

Bachelet está logrando, a su manera, lo que toda América Latina está exigiendo que se haga: mejorar la calidad de vida y cambiar el modo de hacer política. Esto es más que enterrar a las viejas mañas políticas;es darle oportunidad a quienes quieren hacer de la política el lugar de la soberanía y la solidaridad.

jueves, marzo 08, 2007

Slim aumenta en 19 mil millones de dólares su fortuna; es el tercer hombre más rico del mundo












Se sitúa a siete mil millones del primero de la lista, el fundador de Microsoft, Bill Gates, con una fortuna estimada de 56 mil millones y a tres mil millones del segundo, el inversionista estadunidense Warren Buffett.

Nueva York.- Con una fortuna de 49 mil millones de dólares, el mexicano Carlos Slim se situó por segunda vez consecutiva como el tercer hombre más rico del mundo, aumentando su fortuna en 19 mil millones en el último año.

La revista Forbes presentó este jueves en Manhattan la lista con los hombres más ricos del mundo, que elabora desde hace 20 años y cuyo número alcanzó los 946 en 2007, entre ellos 178 nuevos nombres, con una fortuna total de 3.5 billones (millones de millones) de dólares.

En una conferencia de prensa, Steve Forbes destacó el hecho de que Slim haya ganado en los pasados 12 meses 19 mil millones de dólares, que -dijo- es la mayor ganancia anual registrada en los últimos 10 años.

Subrayó asimismo que Slim se sitúa apenas a siete mil millones del primero de la lista, el fundador de Microsoft, Bill Gates, con una fortuna estimada de 56 mil millones y a tres mil millones del segundo, el inversionista estadunidense Warren Buffett.

En el número especial de Forbes, que incluye esta clasificación un amplio reportaje -dedicado sólo a las millonarios que más han destacado este año-, repasa la vida y la trayectoria empresarial de Slim, propietario del Grupo Carso y del Grupo Inmobiliario Inbursa.

En el texto se recogen algunas críticas que circulan en México sobre el origen de su fortuna, así como el reciente interés de Slim por donar más dinero a proyectos benéficos.

Forbes indicó que mientras que en Hong Kong o incluso en Finlandia, Slim sería considerado un “campeón del capitalismo”, en su país hay cierta “suspicacia” sobre su riqueza, perseguido por la sombra de la duda de que la hizo mediante un monopolio y por sus vínculos con el poder.

“Si vives pensando en la opinión de los demás estás muerto. Yo no quiero vivir pensando en cómo voy a ser recordado”, dijo el propietario de Telmex a la publicación.

“Mi nuevo trabajo -añadió- es centrarme en el desarrollo y el empleo en América Latina”.

Sobre su faceta de filántropo, reconoció que “estoy de acuerdo con que no estoy haciendo todo lo suficiente. Porque para mí hacer lo suficiente no es un problema de dinero, es un asunto de cuánto estoy o no resolviendo problemas”.

Forbes indicó que en la década de los años 90 sólo estaba haciendo 1.0 por ciento “de lo que debería haber estado haciendo en el frente de la caridad”, mientras que en la actualidad está en un nivel del 20 por ciento.

México tiene otros nueve empresarios en esta lista. El segundo, por detrás de Slim, es Alberto Bailleres, en el puesto 158 con cinco mil millones de dólares, seguido de Ricardo Salinas Pliego (172) con 4.6 mil millones, y Jerónimo Arango (194) con 4.3 mil millones.

Detrás está Emilio Azcárraga Jean (458) con 2.1 mil millones, María Asunción Aramburuzabala y familia (488) con dos mil millones, Roberto Hernández (488) con dos mil millones, Isaac Saba y familia (557) con 1.8 mil millones, Lorenzo Zambrano y familia (583) con 1.7 mil millones.

El mexicano que ha sido recién incluido en esta clasficación es Alfredo Harp Helú (618) con 1.6 mil millones de dólares. Respecto a América Latina, este año hay siete nuevos millonarios, tres de ellos brasileños.

En total, incluyendo Canadá pero no Estados Unidos, en todo el continente americano hay 61 millonarios en la lista con una fortuna total estimada en 242 mil millones de dólares. Por regiones, esta es la región que menos millonarios aporta.

Así, Estados Unidos es el país que más presente está en la lista (con 415 nombres), seguido de Europa (242), Asia y Pacífico (160) y Oriente Medio y Africa (68).

Propiedad a la China

Por Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, CASA ASIA-IGADI (EL CORREO DIGITAL, 07/03/07):

En Pekín, el Parlamento debe dar esta semana su visto bueno a la primera legislación acerca de la propiedad privada en más de medio siglo. Pudiera pensarse por ello, y equivocadamente, que el régimen chino introduce en su largo proceso modernizador una variable antes inexistente. Por el contrario, la primera singularidad de esta reglamentación, en discusión desde hace casi una década, es que va muy por detrás de la realidad. Por utilizar un símil urbanístico, de lo que se trata, simplemente, es de hacer los planos de una casa ya construida.

En efecto, son casi ya cinco millones las empresas privadas inventariadas en China y están presentes en casi todo tipo de ámbitos desde que el Partido Comunista, en 2005, aprobó sus «36 puntos sobre la economía privada», documento guía para todo tipo de autoridades y poderes. He ahí otra expresión de la singularidad china, en especial en lo que atañe a la coherencia del compromiso por establecer un Estado de Derecho: no importa que no existan legislación ni decisiones estatales; la clave radica en la formulación de una política partidaria al respecto. A finales de 2006, los empleados del sector sumaban 130 millones de personas. Y en 2005 ya representaba más del 65% del PIB. Su participación en el comercio exterior ha pasado de alcanzar el 1% en 2000 al 15% en 2005.

A la par del desarrollo autónomo del sector, y aunque oficialmente se ha negado la existencia de una política privatizadora, cabe decir que, muy al contrario, ésta sí ha existido, afectando esencialmente a la llamada propiedad social, que ha sido el auténtico motor del crecimiento chino en los últimos lustros. Muchos de los gerentes de este tipo de unidades de producción, en su día ‘elegidos’ por la colectividad laboral, hoy se han convertido en los auténticos dueños de las empresas. Eso explica que en torno al 30% de los empresarios privados chinos pertenezcan al PCCh y que la empresarial sea, en buena medida, una elite ‘dirigida’.

La propiedad privada china es urbana y costera. Su presencia en el ámbito rural y en las zonas del interior del país es poco significativa y ello incide en un factor de diferenciación importante en la configuración y consolidación de distintos sistemas económicos a lo largo y ancho del país.

Por último, el desarrollo de la propiedad privada ha contribuido al deterioro del ambiente laboral. La firma de contratos en este sector es casi una excepción. Las violaciones de todo tipo de derechos y el respeto de las condiciones de trabajo más elementales (seguridad, descanso, retribución, etcétera) son una constante escandalosa. Las autoridades chinas, muy celosas de la observación de la ley en otros ámbitos, hacen la vista gorda en este asunto. A diferencia de lo que ha ocurrido con el desarrollo de la propiedad privada, en este aspecto parecen haber optado por esperar a la próxima aprobación de una nueva ley de contratación laboral, actualmente en discusión, y que, aun otorgando poquísimos derechos laborales y sociales, ya ha provocado numerosas quejas del sector, tanto nacional como extranjero, especialmente de las mismas multinacionales cuya falsa propaganda asegura que contribuyen a mejorar el estándar laboral de los trabajadores chinos.

Según se ha anunciado, el código de derechos reales no contemplará la privatización de la tierra, que seguirá en manos del poder público, «al menos por cien años más». No obstante, pese a esta negativa formal, lo cierto es que si uno se adentra por algunas zonas rurales de las provincias costeras, puede comprobar cómo los agricultores han ‘vendido’ sus parcelas a empresas constructoras privadas que han poblado de nuevas construcciones numerosas superficies antes dedicadas al cultivo de cereales. Y nadie se lo ha impedido aunque, probablemente, no sea del todo legal.

La regulación que sancione el Parlamento chino ‘blanqueará’ las apropiaciones registradas en los últimos años a manos de jefes del Partido y otras autoridades, aportará mayores garantías a los sectores adinerados del país (unos 50 millones de personas) para calmar sus temores y evitar lamentables fugas de capital, pero probablemente no otorgará las garantías suficientes para reprimir los abusos de funcionarios y autoridades que ‘expropian’ las tierras de los campesinos en beneficio de controvertidos proyectos que les permiten amasar grandes fortunas.

La nueva clase empresarial china y el PCCh tendrán que entenderse. Jiang Zemin propuso la teoría de la triple representatividad para argumentar su inclusión en las filas partidarias. En su día, Deng Xiaoping había alertado sobre el fracaso de la reforma si, como consecuencia de ella, surgía una nueva clase burguesa. Esos temores obsesionan aún a los comunistas chinos ya que, paradójicamente, alentando la propiedad privada, bien pudieran estar promoviendo a los propios sepultureros del sistema instaurado en 1949, en muchos aspectos ya poco reconocible.

La religión devalúa la Constitución

Por Marc Carrillo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra (EL PAÍS, 08/03/07):

Una profesora de religión pierde su trabajo por convivir con un divorciado, otra docente de la misma materia es despedida por participar en una huelga, otra sufre idénticas consecuencias porque iba de copas y además era concejala de Izquierda Unida; un líder sindical gana varios pleitos en la jurisdicción ordinaria por acoso moral frente al Gobierno canario y la Iglesia, por denunciar hechos como los citados. De todos se ha hecho eco la prensa diaria.

En amplios sectores de la opinión jurídica se entendía que estos actos de pura arbitrariedad inquisitorial e impropios de una sociedad abierta, cometidos por las autoridades representantes del culto religioso católico, eran sólo posibles a causa de las previsiones contenidas en los Acuerdos sobre enseñanza y asuntos culturales, de 3 de enero de 1979, ratificados entre España y el Estado Vaticano. Y se creía que el Tribunal Constitucional, cuando tuviese la oportunidad de pronunciarse en un juicio abstracto de constitucionalidad sobre este Tratado internacional, interpretaría en qué medida en dichos Acuerdos se encontraba la raíz del problema. Que no es otro que el omnímodo poder del llamado Ordinario diocesano para decidir acerca de la idoneidad de los profesores que han de impartir la docencia de esta, por otra parte, singular materia académica. Pero el Tribunal ha resuelto que los citados Acuerdos no ofrecen problemas de constitucionalidad y en consecuencia, ha desestimado la cuestión de inconstitucionalidad que hace más de cinco años le planteó el Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Este último debía juzgar un caso concreto, consistente en decidir si según los Acuerdos de 1979 era adecuada a la Constitución la propuesta del obispo de Canarias de no renovar el contrato de trabajo a una profesora de religión, por mantener una relación afectiva con un hombre distinto de su esposo.

Como era evidente que sobre la constitucionalidad de los Acuerdos el tribunal canario no podía decidir, planteó sus dudas de constitucionalidad a quien sí puede resolverlas, el Tribunal Constitucional. Y el resultado ha sido una sentencia que avala la plena constitucionalidad de los Acuerdos, con una fundamentación jurídica que deja muy poco margen de maniobra para que los jueces ordinarios y, en su caso, la propia jurisdicción constitucional por la vía del recurso de amparo, puedan hacer frente en un futuro inmediato a la omnipotencia, no ya divina -acerca de la cual la razón nada puede argüir- sino a la contractual, de este cómodo empresario que es la Iglesia católica española.

Esto sólo pasa en España porque en México...
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Material de trabajo

Nuevamente se pone a disposición de los alumnos y docentes de este centro de estudios, las guías de trabajo y las antologías y lecturas de sus respectivas asignaturas.

Estas últimas se irán subiendo al blog conforme los docentes las entreguen en la dirección.

Den click en los respectivos vínculos de descarga.